Sangre y Arena, de Blasco Ibáñez

El presente libro del valenciano Blasco Ibañez supone una crítica directa a los excesos del éxito y a las perversiones del dinero. Juan Gallardo será el héroe marcado por un destino fatal y el fiel estereotipo del matador español. Por otro lado, el preciocismo de las descripciones es una de las razones para que el lector pueda disfrutar con la lectura de uno de los grandes clásicos de Ibáñez.

Rodolfo Valentino en la adaptación cinematográfica de la novela (1921)

Qué hacer cuando ya se ha alcanzado la meta en la vida. Qué pedir cuando ya se tienen todo. Cómo actuar cuando un elemento extranjero amenaza nuesto status quo personal. De cuestiones metafísicas tan ambiciosas como las planteadas aquí trata la novela Sangre y Arena del valenciano Vicente Blasco Ibáñez. Pero el texto es eso y mucho más, es una descripción minuciosa de la Sevilla del siglo XIX, una crítica al mundo taurino y una crónica social ficcionada. En su etapa más madura, Blasco Ibáñez pone empeño en las descripciones minuciosas, en el detalle… sin olvidar un trasfondo que bien podrá considerarse como un drama épico en toda regla. Donde nuestro héroe, Juan Gallardo, es un hombre condenado por el destino.

El protagonista es Juan Gallardo, un torero de éxito y ya consagrado que se ha hecho a sí mismo desde la nada. El personaje parece inspirado en la vida del maestro valenciano Julio aparici «Fabrilo» y en la muerte del sevillano Manuel García «El Espartero» para dibujar los contornos de un hombre que ha trabajado muy duro para conseguir pasar de ser un niño pobre a un hombre consacrado. Gallardo cumple con los requisitos imprescindibles del estereotipo del matador: machista, infiel por naturaleza y amante de los placeres que se pueden comprar con dinero.

Es precisamente este último hecho una de las claves críticas del escritor, que condena el mundo de excesos en el que el personaje parece inmerso. Los lujos y los placeres carnales poco improtarán cuando Juan Gallardo conozca lo que significa la pasión verdadera de la mano de una atractiva mujer, doña Sol. El mapa de personajes es escaso pero efectivo, completándose con doña Carmen, la mujer de Gallardo y El Nacional, cuñado del torero y su mejor amigo. Será este mismo el primero que le advierta de los peligros de la excesiva pasión que el matador muestra en el ruedo.

Portada del libro

No se equivocaría El Nacional, solo que la pasión por el toreo entrará en disputa con la pasión carnal que Juan siente hacia Sol. Tanto es así, que decide dejar a su mujer para poder estar con la mujer que ama. Pero el destino le tendría guardado un as en la manga que nadie podría esperar.

Además de constituir una crítica a los excesos del éxito y a lo absurdo de la celebridad, a las perversiones del dinero, Sangre y Arena puede también considerarse como una crítica a la jerarquía taurina y a su endogámico universo. Por otro lado, el preciocismo de las descripciones (sobre todo de la Semana Santa sevillana) es una de las razones para que el lector pueda disfrutar con la lectura de uno de los grandes clásicos de Vicente Blasco Ibáñez.

Fuentes: Librosylibretas.com; elaleph.com

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