Señas de identidad, de Juan Goytisolo

Juan Goytisolo está considerado como uno de los escritores más importantes de la llamada generación del medio siglo. Esto es, aquellos niños de la guerra que alcanzaron la juventud en los años 50, un periodo menos cruento de la dictadura franquista contra el que los intelectuales de la época se revelaron haciendo uso del realismo social. Sin embargo, este es un molde que a Goytisolo se le queda demasiado estrecho. Exiliado a Paris y Marrakech, este autor se configura como un observador críticos de la realidad circundante que, sin embargo, se encargará de romper con la estética del realismo de la que hablamos, imperante entre los escritores de la España de los años 50.

Señas de Identidad marcaría una ruptura en la literatura de Goytisolo y de sus coetáneos.

Juan Goytisolo nunca dejó de lado el análisis crítico de la realidad española desde todas sus vertientes, sin embargo antes de escribir Señas de identidad en 1966 y dar paso a una nueva etapa en su recorrido literario, hubo de pasar por una idealización de la infancia en sus primeras novelas, librándose al lirismo y la abstracción, para después adoptar un tono crítico y social. La novela que tratamos hoy, la primera de la llamada Trilogía de Álvaro Mendiola, muestra un punto y aparte en la narrativa patria al dejar de lado las técnicas realistas de narración y bascular hacia la experimentación. La crítica hacia la sociedad franquista sigue, no obstante, presente. Esta nueva búsqueda seguiría en Reivindicación del conde don Julián (1970) y Juan sin Tierra (1975).

Así, y alejándose de sus coetáneos, Goytisolo no sacrifica la literatura en pro de la denuncia, estancándose en fórmulas rígidas y preconcebidas, sino que aprende a integrar ambos vértices como parte de una misma creación. De este modo, el autor se permite liberarse de condicionamientos y crear una historia donde la linealidad del tiempo se diluye y donde impera la discordancia de las voces narrativas.

En definitiva, Señas de identidad nos cuenta la historia de Álvaro Mendiola, empecinado en recuperar su historia y sus orígenes. En este sentido, el personaje principal funciona como un trasunto de la propia España. Mendiola es un fotógrafo exiliado en Paris (evidente alter ego de Goytisolo) que, tras sufrir un ataque al corazón, decide regresar a su casa en Barcelona para recuperarse. Será a partir de ese momento cuando empiece una búsqueda incansable a través de documentos, fotos, recortes de periódicos, conversaciones con conocidos… Todo ello para reconstruir su pasado y, paralelamente, indagar en la historia, inmediata y triste, de su país. La identidad de Álvaro y la identidad de España, como vemos, caminan de la mano.

Para más información, puedes leer este documento.

Foto del autor por Peter Groth en Wikipedia Commons.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...