Son de mar de Manuel Vicent

Escrita en 1999, Son de mar es una de las muchas novelas del escritor español, Manuel Vicent. Su obra cuenta la historia de un naufragio y de un retorno. Sus personajes, Ulises y Martina, están basados en los que creó Homero en la Odisea. La novela fue llevada al cine bajo la batuta de Bigas Luna y la labor literaria de Rafael Azcona, uno de los mejores guionistas de España.

Rafael Azcona adaptó la novela al guión cinematográfico

Las historias de amor son perennes, traspasan las barreras de la muerte y del olvido, que muchas veces, opacas, nos impide ver lo que hay al otro lado. En Son de mar, escrita en 1999, Manuel Vicent (Castellón, 1936) recompone un mito griego mil veces sabido, el de Ulises, viajero que deja a Penélope en el hogar tejiendo y destejiendo para evitar elegir un pretendiente que sustituya al heroico viajero en el trono de Ítaca. Sólo que esta vez Penélope se llama Martina Lambert y no resistió la ausencia de su marido, pues acabó contrayendo matrimonio con un constructor de nombre Alberto Sierra. Sin embargo, el amor no se apaga por la ausencia.

El naufragio de Ulises –el protagonista sí que mantiene el nombre que Homero le dio al héroe en la Odisea– pudo suponer un paréntesis en la relación de amor entre él y Martina, pero no su fin. El amor siempre vuelve. O como dice Franco Battiato, “La estación de los amores viene y va”. Aunque no tenga mucho que ver el cantante siciliano con la novela de Manuel Vicent, lo cierto es que sí que hay una cosa en común: la pasión del hombre mediterráneo. Esa misma pasión que Homero perpetuó en su obra, Manuel Vicent la recoge y la transforma para contar la historia de un naufragio y un regreso: el regreso del amor.


Como ya hiciera José Luis García Sánchez con Tranvía a la Malvarrosa, Bigas Luna llevó de nuevo una novela de Manuel Vicent a la gran pantalla. Protagonizada por Jordi Mollá y por la guapísima Leonor Watling, la película contó con el guión de un mito, Rafael Azcona, que adaptó el texto de Manuel Vicent como sólo sabe hacerlo un genio. Éste fue su penúltimo guión. El último, Los girasoles ciegos, se rodó en 2008, el mismo año que falleció Azcona. De esta forma, Manuel Vicent puede sentirse orgulloso de que una obra como la suya haya sido llevada al cine por uno de los mejores guionistas del cine español. Vicent, que también ha escrito otras obras destacables como Ulises, tierra adentro (1986), donde también se ve la influencia del poeta griego; La balada de Caín (1987), por la que recibió el Premio Nadal; o La novia de Matisse (2001), suele escribir una columna en el diario El País los domingos, por lo que si te enganchas a su lectura, cosa bastante probable, puedes saciar el mono leyendo sus artículos cada fin de semana.

Foto: Urcomunicacion en Wikimedia

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