‘Una familia venida a menos’, de Nikolai Leskov

La historia de los Protozánov, aristócratas arruinados, tiene mucho de autobiográfico y recorre toda la trayectoria de Rusia durante el siglo XIX.

Catedral San Pedro y Pablo - Brno

En toda profesión, además de estar muy preparado, hay que tener un poco de suerte. También en el oficio de escribir. Porque son innumerables los casos de excelentes escritores que, de haber nacido en otra época, serían considerados figuras de la Literatura pero, al coincidir con grandes personalidades, quedaron en un segundo plano respecto a éstas.

Buena muestra de ello es Nikolai Leskov (Oblast de Oryol, 1831-1895), un excelente novelista que tuvo la mala fortuna de pertenecer a la «edad de oro» de las letras rusas. O, lo que viene a ser lo mismo, de que, en su tiempo, se dedicaban a la Literatura escritores de la talla de León Tolstoi, Fiódor Dostoievski o Iván Turguénev.

De entre todos ellos, no obstante, quizá sea Leskov quién mejor supo captar y admirar el peculiar espíritu del pueblo ruso. Trabajó como agente de reclutamiento y esa labor le obligó a recorrer buena parte del país tratando con sus gentes y presenciando sus costumbres. De esta época extraería un profundo conocimiento de la forma de ser de sus compatriotas. Más tarde, establecido en San Petersburgo, al tiempo que ejercía el periodismo, comenzó su carrera literaria. Su primera obra de ficción fue un relato titulado ‘El bandido’, al que seguirían las novelas ‘Sin salida’, ‘Enemigos mortales’ y ‘Acuchillado’, en las que critica las doctrinas nihilistas tan activas entonces propugnando los valores tradicionales rusos. En este sentido, las novelas de madurez de Leskov se aproximan al realismo espiritual cuyo máximo representante era León Tolstoi.

Así se aprecia en ‘El peregrino encantado’, ‘El inmortal Golovan’ o ‘Un hombre de guardia’. No obstante, su obra maestra es ‘La pulga de acero’, en la que recrea el choque entre la cultura rusa y la europea con gran sentido del humor. Por su parte, ‘Una familia venida a menos’ es, en cierta medida, un relato autobiográfico. Cuenta la historia de los Protozánov, de aristocrático linaje, que se han visto abocados a la ruina. Y algo parecido le ocurrió al propio autor, quién, tras quedarse huérfano, vio como toda su herencia iba a parar a sus acreedores.

Pero la novela es también un recorrido por la Rusia del siglo XIX y Leskov nos impresiona por su citado conocimiento de la mentalidad y las costumbres de sus compatriotas. Se trata, en suma, de una pequeña obra maestra llena de ternura que refleja a la perfección las inquietudes de su autor.

Fuente: Maldoror Ediciones.

Foto: Juan Ramón Rodríguez Sosa.

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