Alegría interior, de José Hierro, el poeta testimonial

La poesía es un género muy variado. Sus autores son comprometidos, esteticistas, religiosos, sociales, etc. Pero, precisamente por ello, quizá el mejor calificativo que se puede poner un poeta es el de ‘testimonial’, como hizó José Hierro, queriendo significar con ello que hablaba de la vida, tanto en su vertiente íntima como en la colectiva.

Es indudable que la poesía es un género muy rico y variado. Ha habido grandes poetas de lo religiosoSan Juan de la Cruz es una de sus cimas-, de lo social, de lo puramente estético –el autor encastillado en su ‘torre de marfil’, al estilo de Juan Ramón Jiménez– o de la vida.

A su vez, este último grupo puede subdividirse en lírica intimista o colectiva, aunque tal diferenciación carece de sentido en muchos casos, pues el que habla de su intimidad muchas veces lo hace de inquietudes comunes a todos los seres humanos y, de idéntica forma, quién habla de temas colectivos, casi siempre lo hace a través de la proyección de sus circunstancias íntimas.

Foto de José Hierro

José Hierro realizando unas declaraciones

Además, este último tipo de lírica engloba, en buena medida, a los demás, ya que los asuntos religiosos o sociales –e incluso los estéticos- también son parte constitutiva de la vida humana.

Por todo ello, nos parece acertado el calificativo que José Hierro (Madrid, 1922-2002) se aplicó a sí mismo: ‘poeta testimonial’, tanto en su vertiente íntima como en la colectiva. Es decir, aquél que habla de sus inquietudes personales, muchas de ellas propias y otras compartidas con la colectividad. En suma, el poeta que habla de la vida, con sus preocupaciones, sus alegrías y sus amarguras.


Y es que un lírico de la calidad del madrileño y con una obra tan abundante debe ser calificado, por fuerza, con un adjetivo amplio, aglutinador, en el que quepan varias etapas distintas.

Porque Hierro se da a conocer en 1942 con un libro –Tierra sin nosotros– presidido por la tristeza de un país en ruinas tras la guerra. Posteriormente publica Alegría, cuyo expresivo título indica un tono más jovial, incluso exultante en algunas de sus composiciones. Tras él, retornará al pesimismo existencial y más tarde se centrará en los problemas sociales. En fin, una obra vasta y variada.

Foto de Madrid

Una hermosa vista de Madrid, ciudad natal de Hierro

Al segundo libro citado pertenece el poema Alegría interior, en el que, no sin cierto pesimismo, se muestra esperanzado. Aunque dicen que ha muerto, él aún cree que la alegría existe, bien es cierto que escondida pero visible en algunos momentos, en que «moja mis caminos interiores».

Con una expresión sencilla, incluso austera, alejada de metáforas o vocablos complejos –como toda su lírica-, el poeta muestra su esperanza en la existencia de la alegría y, en suma, su fe en la vida, principal evidencia de que aquélla existe.

Podéis leer el poema aquí.

Fuente: Centro Virtual Cervantes.

Fotos: José Hierro: Davidheavy2001 en Flickr | Madrid: Garromeister en Flickr.

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