Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre…, de Blas de Otero, el poeta airado

La poesía es fundamentalmente emoción. De nada sirven las cualidades estéticas si aquélla está ausente. En este sentido, uno de los autores más exaltados de las últimas décadas es el vasco Blas de Otero, que, en Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre…, formula un verdadero manifiesto poético de su paso a dirigirse “a la inmensa mayoría”.

La poesía es un arte complejo que debe aunar cualidades estéticas y literarias. Pero, sobre todo, debe ser emoción. De nada sirve manejar con maestría sus recursos estilísticos si su mensaje nos deja fríos.

Foto de César Vallejo

El poeta peruano César Vallejo, que influyó ampliamente en la lírica de Otero

No es casualidad, por ello, que todos los grandes poetas –desde las composiciones amorosas de Garcilaso de la Vega hasta las surrealistas del Poeta en Nueva York de Lorca, pasando por las místicas de San Juan de la Cruz– hayan producido en los lectores de todas las épocas fuertes impactos emocionales.

Quiere todo ello decir que el buen lírico debe poner su sentir en sus versos. Y, en las últimas décadas, esto lo ha hecho como pocos el vasco Blas de Otero (Bilbao, 1916-1979), tanto en sus composiciones íntimas como en las de contenido social, ya que, en efecto, su trayectoria abarca –en palabras de Alarcos, uno de sus compiladores- “del yo al nosotros”, es decir, de una poesía personal a otra de inquietudes generales. Pero si hubiera que buscar en ella un denominador común, éste sería su tono exaltado: Otero no sabe escribir con serenidad, su lírica es una exclamación airada, ya sea ante las injusticias sociales, ya por su inquietud metafísica.

Ello, junto a su indudable calidad poética, lo convierte en una de las principales figuras de la literatura española posterior a 1939, un autor que posee una especial sensibilidad ante el sufrimiento humano.


Como decíamos, la trayectoria de Blas de Otero atraviesa una primera fase en que cultiva una poesía existencial, fundamentalmente religiosa y amatoria. De hecho, ambos temas aparecen con frecuencia entrelazados. Pero, a partir del libro Pido la paz y la palabra, aparecido en 1955, Otero realiza un giro en su obra hacia las preocupaciones sociales, por otra parte muy en boga en aquel momento.

Foto del Museo Guggenheim

Museo Guggenheim, en Bilbao, ciudad natal de Blas de Otero

La composición Aquí tenéis, en cuerpo y alma, al hombre… constituye una declaración de intenciones en este sentido. El poeta dice haber roto todos sus versos anteriores y sale a la calle para unirse con todos aquéllos que sufren, para luchar contra los problemas concretos de la sociedad, en busca de la Justicia y de la Paz.

No le gusta lo que ve, como lo prueban sus estremecedoras imágenes –‘ángeles atroces’, ‘olas de odio’-, pero ofrece sus brazos abiertos a la colectividad para lograr, entre todos, los dos objetivos buscados: un hombre justo y en paz.

Se trata de un poema exaltado, como todos los suyos, y estremecedor. Un verdadero manifiesto de sus anhelos y de lo que será su lírica posterior.

Podéis leer el poema aquí.

Fuente: Arte poética.

Fotos: César Vallejo: JohnManuel en Wikimedia | Museo Guggenheim: Samuel Negredo en Flickr.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...