Blanco bueno busca negro pobre, de Gustau Nerín

Granjas de pollos abandonadas, formaciones dirigidas a universitarios para que aprendan a lavarse las manos, vacunaciones incompletas con material caducado, guetos de blancos, informes incomprensibles para la mayoría de humanos, gobiernos que subvencionan las Organizaciones No Gubernamentales, el Norte que se enriquece gracias al Sur… Gustau Nerín, antropólogo que conoce de primera mano África desde hace más de veinte años, nos presenta una reflexión crítica sobre la cooperación en el continente africano. Autor, entre otros, de ‘Antropólogo en la olla’ y ‘Un guardia civil en la selva’, en ‘Blanco bueno busca negro pobre’ aborda con ironía algo que pocos tienen la valentía de hacer: una crítica a la cooperación en tanto que sistema de ayuda a los países con un bajo PIB.

Reflexión irónica sobre lo que muchos dan por hecho que es la cooperación en África

Con un excelente capítulo donde no pocos europeos que viven en capitales africanas se sentirán aludidos y reirán nerviosamente, Nerín traza con un buen listado de ejemplos la ridiculez y la inulitat de la cooperación en el siglo XXI. Sus fuentes de información se basan en la vivencia en directo de determinados proyectos y en la documentación relativa a acuerdos bilaterales, compromisos, presupuestos, etc. El autor demuestra que la aparente solidaridad esconde intereses básicamente gubernamentales, tanto por los receptores de estas ayudas, como los temas propuestos (o impuestos si hablamos sin eufemismos) como también por los países que les concierne.

La ideología que desprende el texto remite a un relativismo cultural, a una voluntad de difundir que la jerarquía cultural no existe, que los africanos no tienen por qué seguir los modelos y los patrones europeos. Que los africanos saben bien lo que les hace falta. Que los africanos son capaces de construir letrinas en sus pueblos. Que debemos poner fin a la idea de que lo que ya no sirve en Europa seguro que será útil en África.

Redactado de manera sencilla pero no por ello débil en cuanto a las fuentes, el libro peca a veces de una excesiva generalización y de una cierta falta de constructivismo. Sin embargo, es un libro de referencia para todos los interesados ​​en la cooperación y, de una manera más global, en saber dónde van a parar y cómo se gestionan los nosotros impuestos. Si tenemos en cuenta, además, que en nuestro país las críticas a la cooperación son casi inexistentes, la aportación de Gustau Nerín al respecto es muy valiosa.

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