El misterioso final de Saint Exupery

La Primera Guerra Mundial supuso un golpe brutal para la conciencia colectiva del Hombre. Y la literatura resultante tenía que ser, por fuerza, angustiada. Sin embargo, algunos conservaron su fe en el género humano. Como Saint Exupery, desaparecido en 1944 durante una misión de reconocimiento a bordo de su avión.

La Primera Guerra Mundial fue un golpe demasiado duro para la conciencia colectiva del ser humano. Nunca hasta entonces un conflicto –y se habían producido algunos brutales- supuso tal cantidad de víctimas y semejante grado de devastación material.

Foto de un monumento a Saint Exupery

Monumento dedicado a Antoine de Saint Exupery

Por ello, no es extraño que la literatura que se desarrolló a partir de entonces mostrase un pesimismo y una angustia radicales o, en otros casos, una absoluta falta de fe en la sociedad moderna –es proverbial el ejemplo de Aldous Huxley y su ‘mundo feliz’-.

No obstante, algunos escritores son capaces de rescatar, entre tanta miseria, la grandeza humana que se revela en la acción o el sacrificio. Las obras del alemán Hermann Hesse o del francés Antoine de Saint Exupery son buena muestra de ello pese a no haber tenido una vida fácil, sobre todo en el caso de éste último.

Saint Exupery (Lyon, 1900-1944) quedó, en efecto, huérfano con tan sólo dos años. Criado por sus abuelos, recibió una esmerada educación en Suiza. Pero siempre estuvo obsesionado con la aviación, en la que cumplió su servicio militar.


No obstante, presionado por su prometida, abandonó temporalmente su pasión para dedicarse al periodismo. Su esfuerzo sólo duró cinco años: en 1926, se hizo piloto comercial. Tal era su pasión que abandonó a aquella novia y, cuando decidió pedir matrimonio a la que luego sería su esposa,Consuelo Suncín, la hizo subir a un avión y, en pleno vuelo, la amenazó con estrellarlo si no se casaba con él.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se incorpora a las Fuerzas Aéreas Francesas. Pero, al rendirse pronto su país, queda al margen del conflicto, exiliándose en Nueva York. En este periodo escribe su obra más popular, El principito.

Pero Saint Exupery no podía permanecer impasible y solicita en varias ocasiones su ingreso en la aviación aliada. Otras tantas se le rechaza debido a su precario estado de salud, causado por los numerosos accidentes aéreos sufridos.

Foto de Lyon

Una vista de Lyon, ciudad natal de Saint Exupery

Por fin se autoriza su incorporación y comienza a realizar misiones. Pero su estado anímico no es el mejor y el treinta y uno de julio de 1944 desaparece durante una misión de reconocimiento. Nunca más se supo de él. Se especula con que pudo ser derribado por el enemigo, estrellarse a causa de un fallo mecánico o, incluso, con el suicidio, ya que dejó escrito: “Si me derriban no extrañaré nada. El hormiguero del futuro me asusta y odio su virtud robótica. Me despido. Antoine de Saint Exupery”.

Quizá el escritor que había “decidido curar la angustia de los hombres” no pudo soportar la suya propia.

Fuente: Valvanera.

Fotos: Monumento a Saint Exupery: Jamiecat en Flickr | Lyon: Will Palmer en Flickr.

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