Graham Greene, ¿el espía que fue al frío?

Mientras la vida de algunos escritores es plácida, la de otros está repleta de aventuras. En este sentido, destaca la personalidad del novelista británico Graham Greene, quién durante años fue espía al servicio de la Inteligencia Británica y mantuvo contactos con los agentes secretos más polémicos de su época.

La vida de algunos escritores es de una absoluta placidez. Pero la de otros podría superar las ficciones de cualquiera de sus novelas. Innecesario es mencionar las distintas cuitas y vicisitudes que atravesó el mismísimo Cervantes a lo largo de su vida. Pero, retornando a nuestra etapa contemporánea, existen otros muchos casos.

Foto de una obra de Greene

Portada de El americano impasible, conocida novela de Graham Greene

Especialmente en los años de la ‘Guerra fría’ entre la Unión Soviética y Estados Unidos, han sido varios los escritores que han trabajado, en distintos momentos de su vida como espías.

Son muy conocidos los casos de Ian Fleming y John Le Carré pero también es apasionante el de otro inglés, Graham Greene, quién, como los anteriores, plasmaría sus experiencias en alguna de sus novelas.

Nacido en Berkhamsted, Hertfordshire, el dos de octubre de 1904, Greene era hijo de un pacífico director de colegio y, tras graduarse en Oxford, trabajó como periodista y comenzó su carrera literaria con Historia de una cobardía, a la que siguió la novela que le daría fama, El tren de Estambul, también conocida como Orient Express, que, curiosamente trata sobre el espionaje.


Pero, al iniciarse la Segunda Guerra Mundial, fue reclutado por el Servicio Secreto británico para trabajar captando espías. Y es que ser periodista es una excelente tapadera para viajar por el mundo sin levantar sospechas. Durante esta época mantuvo contacto con ‘García’, un conocido agente doble que enviaba informes falsos a los Nazis sobre los movimientos aliados. Al terminar la guerra, según la versión oficial, Greene se reincorporó a la vida civil.

Pero nada más lejos de la realidad. Continuó trabajando como espía, concretamente en la Sección V del Servicio Secreto, y nada menos que a las órdenes de Kim Philby, que pocos años después se haría famoso al descubrirse su condición de agente doble al servicio de los soviéticos.

Foto de Berkhamsted

Una vista de Berkhamsted, localidad natal de Greene

Ni siquiera Greene se libró de sospechas, ya que hubo quién lo acusó de traidor debido a sus contactos con Fidel Castro y Ho Chi Min y a sus comentarios poco favorables a los americanos. Sería otro escritor, Evelyn Waugh, quién involuntariamente le salvaría el pellejo al revelar su condición de agente secreto.

No se sabe a ciencia cierta cuando se desligó el escritor de la Inteligencia británica –quizá nunca- pero el hecho es que pudo presenciar el final de la ‘Guerra fría’ y la caída del Muro de Berlín, ya que murió en 1991 en la localidad suiza de Vevey, cerca del lago Lemán.

Fuente: El Cultural.

Fotos: Portada: Jonathan 229 en Flickr | Berkhamsted: Jack Hill en Geograph.

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