Julio Herrera y Reissig, el modernista oculto

Cuando se habla del Modernismo hispanoamericano, se cita a Darío, Lugones y poco más. Pero existen otros muchos poetas que deben ser incluidos en el movimiento. Uno de ellos es el uruguayo Julio Herrera y Reissig, cuya obra muestra una absoluta originalidad y cierta oscuridad que lo emparenta con el Surrealismo posterior, pero que, formalmente, es puro Modernismo por la belleza de sus imágenes, la musicalidad y el lenguaje.

Cuando se trata acerca del Modernismo hispanoamericano, es comúnmente aceptado referirse a la excelsa figura de Rubén Darío, a Leopoldo Lugones o Guillermo Valencia, para ocuparse después de sus discípulos españoles. No es que ello esté mal, pero olvida a otros grandes poetas cuya obra puede muy bien adscribirse a este movimiento.

El poeta acompañado por su hermana

El poeta acompañado por su hermana

Uno de ellos es Julio Herrera y Reissig (Montevideo, 1875-1910), el más importante poeta lírico uruguayo del Modernismo y que, en opinión de muchos, se encuentra a la altura de los citados Darío o Lugones. No obstante, para el que esto escribe  -sin por ello negar las grandes cualidades de Herrera y Lugones-, Darío se encuntra un peldaño más arriba que los demás.

De familia aristocrática, la breve vida del poeta uruguayo fue amarga debido al padecimiento mental que lo aquejaba: una especie de manía persecutoria que lo condujo al alcohol y a encerrarse en su particular torre de marfil: el ático de la mansión familiar en Montevideo -bautizada como Torre de los panoramas-, en la cual se reunía con sus amigos y compañeros de armas poéticas.

Tras unos inicios amparados por el Romanticismo, muy tardío en Hispanoamérica, la lectura de los simbolistas franceses, del D’Annunzio decadentista y de sus correligionarios Rubén Darío, Díaz Mirón y Lugones, entre otros, lo condujo a la vanguardia modernista, bien es cierto que con una absoluta originalidad, en la que se aprecian rasgos precursores del Surrealismo posterior.


Es la suya una poesía encerrada en sí misma, un tanto cerebral y con una peculiar interpretación de la realidad que lo rodea. Ya desde su primer libro de poemas, Las pascuas del tiempo, aparecido en 1900, muestra una absoluta novedad en el uso del lenguaje y las imágenes, que se acentuara en obras posteriores. Tiene este libro importancia fundamental en la poesía uruguaya, para la que supuso una revolución.

Montevideo, ciudad natal de Herrera y Reissig

Montevideo, ciudad natal de Herrera y Reissig

Formalmente, sus composiciones revelan un prodigioso manejo del lenguaje que se traduce en lo que podríamos calificar de barroquismo moderno, es decir, un uso culto y complejo del mismo. Junto a este rasgo, elementos absolutamente modernistas, tales como metáforas atrevidas, gusto por las notas coloristas e incluso olfativas y táctiles y, heredado de sus lecturas simbolistas, la importancia de la musicalidad. En resumen, la exaltación de lo estético.

Con Herrera y Reissig, al margen de polémicas, el Modernismo alcanza una de sus más altas cimas y, a la vez, se cierra en la práctica, al tiempo que se preanuncian las vanguardias.

Podéis leer una antología de sus poemas aquí.

Fotos: Herrera con su hermana: Las hortensias en Flickr | Montevideo: Gusuval en Flickr

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