Labarca se mea en la tumba de Borges

Eduardo Labarca siempre fue un payaso, pero lo último que ha hecho es bajísimo. La portada de su último libro lo muestra a él orinando sobre la tumba de Borges. Sin palabras.

Muchos escritores y artistas, suelen tener la hipocresía como emblema. Desde Saramago impulsando el comunismo desde su implacable palacete en Lanzarote, hasta el verdadero payaso de Eduardo Labarca, un pésimo escritor que ha tenido la idea de promocionar su última obra “El enigma de los módulos”, presentando en su portada una fotografía de él, orinando en la tumba de Borges.

Labarca orinando la tumba de Borges

Pues sí, al parecer, mear la tumba de alguien es una nueva forma de hacer marketing, y lo peor es que debe creer Labarca que venderá algún libro más esta temporada por el “atrevimiento”. Claro, en realidad no lo estaba haciendo, sino que era agua que salía de una botella ubicada en su mano derecha, pero la idea de su imagen es la que él presentó, y por las dudas, se molestó en aclarar.

Mi acto tiene dos significados: homenaje al maestro y repudio al (Borges) ciudadano”, al parecer, porque Borges decidió ir a saludar a Pinochet. Al parecer le molesta que Borges sea de derechas, y lo más divertido de este asunto es que lo dice justo Labarca, una persona que cada día se le ve más el plumero, pues se acerca a la misma ideología. Eso es hipocresía.

Pero para que todos podamos concluir que padece demencia senil, demostró convincentemente por qué lo hizo: «Todo escritor tiene que tener originalidad y para eso tiene que romper con los grandes artistas que vinieron antes. Eso hizo antes Sartre cuando meó la tumba de Chateaubriand. Se me prendió la ampolleta y quise hacer lo mismo pero con un doble sentido«.

¿Para qué habla de originalidad si luego aclara que le está “copiando” la idea al otro? Lo mismo va con los homenajes, otro que se suma a la lista de escritores que dicen payasadas, como Alfredo Bryce Echenique, quien opina que el plagio es un “homenaje” a quienes estuvieron años quizás, pensando una idea.

¿Orinar en la tumba de alguien es un homenaje? No importa de quién, pero creo que en todos los países civilizados, ese acto se toma como vandalismo. ¿Se tomará alguna medida contra este tío? Si bien aclaró que no lo hizo “directamente” ¿qué imagen se está dando al mundo?

Él no, pues ya está hundido, aunque me gustaría saber si alguna vez Labarca no estuvo en el fondo, pero sí la del gobierno suizo pues recordemos que Borges está enterrado en Ginebra.

En definitiva, aquí está la originalidad de un escritor mediocre. Ya lo sé, ahora leeremos algunos comentarios como “bien meada la tumba de Borges”, “Labarca puede hacer lo que le venga en gana” o lo que sea, pues hay personas para todo, pero lo que ha hecho da pena, mucha pena, más cuando intenta, con tanta bajeza, promocionar una obra suya.

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