León de Greiff, gran poeta y extravagante ciudadano

Los escritores -sobre todo los poetas-siempre han tenido fama de vivir en las Musas, cuando no de ser personas un tanto extravagantes. En las letras hispanoamericanas, uno de estos casos es el de León de Greiff, un extraordinario poeta que se encuadra entre el Modernismo y las vanguardias y cuyos dichos y hechos evidencian un humor irónico y excéntrico. Cultivador de una poesía intimista, su lenguaje barroco alcanza una calidad muy notable.

 

Los escritores –sobre todo los poetas- siempre han sido considerados personas distraídas y excéntricas que viven en un mundo aparte del que habitamos el resto de los mortales. Su constante apelación a las Musas y sus legendarias caídas en trance creativo han propiciado tal opinión. Y ellos, en muchos casos, se han preocupado de aumentar esta leyenda con conductas y manifestaciones poco habituales.

León de Greiff

León de Greiff

Son proverbiales los casos de Ramón Gómez de la Serna, que daba conferencias subido en un trapecio circense, o de Valle-Inclán, cuyo sólo aspecto ya es suficientemente expresivo, por no mencionar casos más extremos, como los de Lord Byron u Oscar Wilde.

En Hispanoamérica, también hallamos algunos casos de poetas excéntricos cuyas manifestaciones darían para escribir un libro. Uno de ellos es el colombiano León de Greiff (Medellín, 1895-1976), tan buen poeta como original persona. Para mostrarlo, baste citar algunos rasgos biográficos que se atribuía.

En su estado civil, consignaba ‘casado, bígamo y aún trigémino’. En lo referente a sus estudios, ‘Filosofía y Letras, un año de Ingeniería y veinte de tanteos sin rumbos’ y, al hablar de los centros en que los realizó, ‘Universidad de Antioquia, Escuela Nacional de Minas, calles, alcobas, bibliotecas y cafetines’. Como puede apreciarse, este hombre -que entre sus habilidades consignaba las de ‘tergiversarte, signista, navegador de nubes, tocador de fagot, contabilista y estadístico, domesticación de culebras’– no carecía de humor, aunque bien peculiar.


Pero, al margen de ello, León de Greiff fue un extraordinario poeta que participó en casi todos los movimientos literarios importantes desarrollados en su país, como Los Panitas de Medellín, de tendencia modernista, o Los Nuevos, más inclinados hacia la vanguardia.

Se trata de un poeta de lo íntimo y lo profundo, que manifiesta viva inquietud ante las angustias humanas, aunque, frecuentemente, aliviadas con notas irónicas, y dotado de una exquisita sensibilidad. Formalmente, busca la sonoridad y juega con formas caprichosas y ritmos nuevos pero, a pesar de ello, podemos vislumbrar en algunas de sus composiciones el magisterio de Verlaine y los modernistas. No en balde, colombianos eran Silva y Valencia.

Medellín, ciudad natal del poeta

Medellín, ciudad natal del poeta

Mención aparte, merece su vocabulario, que ha hecho a algunos adscribirlo a una tendencia de barroquismo poético. Su amplia cultura le permite utilizar un léxico culto en el que se incluyen abundantes arcaísmos del castellano antiguo.

Legó un buen número de recopilaciones de versos –Tergiversaciones, Libro de signos, Fárrago o Variaciones alrededor de nada– en los que, como decimos, se aprecia una excepcional calidad poética.

Puedes leer una antología de sus versos aquí.

Fotos: León de Greiff: Cultura B. de la República en Flickr | Medellín: Omar Uran en Flickr

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