Radicales libres, de Michael Brooks

Michael Brooks, escritor y periodista nacido en Inglaterra, doctorado en física cuántica y reconocido por su trabajo de divulgación. Con publicaciones en varios diarios y revistas como “The Observer” y en la BBC.

Radicales Libres

Brooks en su nuevo libro Radicales libres nos revela cómo muchas de las mentes brillantes, los grandes de la ciencia tienen en su haber una gran cantidad de imprudencias, fraudes, alucinaciones, plagios y faltas a le ética en sus trabajos reconocidos.

Michael nos muestra la “humanidad” de los científicos, ya que muchos razgos de la ciencia la marcan como objetiva, seria, racional, muchos adjetivos que la hacen “no humana”. Ésta no humanidad queda aplastada por la anarquía creativa y radical que nos presenta en sus relatos.

Todo el texto en un tono muy periodístico hace una gran lista negra en la que saca a la luz situaciones muy controversiales que quedan muy chocantes bajo el título de nombres muy importantes de la historia de la humanidad, ya sean episodios de locura de Isaac Newton, apropiación de fórmulas de Albert Einstein, o en casos más recientes como el escándalo del “Climagate” donde queda demostrado que hay manipulación de información y datos para enfatizar la tesis del calentamiento global.

Cada título queda muy claro para el lector y trata un segmento diferente de estas difamaciones: “Drogas y visiones de Dios”, “Las reglas están para romperlas”, “El que no arriesga no gana” o “Maquiavelo estaría orgulloso” son algunos de los capítulos del libro. Por ejemplo en “Drogas y visiones de Dios” trata el uso de estupefacientes para realizar experimentos o la utilización de sus propios cuerpos para testeo de probetas.

Hay otro gran tema a tratar que tiene que ver con la obtención de fondos para investigación, en la que el autor muestra una cantidad impensada de científicos que tenían esta retribución como principal objetivo.

Pese a esta difamación, Brooks no deja de plantear todo en un formato muy ameno, un modo en el que no se pretende la indignación como reacción, sinó la muestra del valor humano en un terreno racional. Un terreno del que dependemos para nuestro progreso, nuestro bienestar, nuestra salud.

“Hacen descubrimientos no a pesar de su humanidad, sino precisamente a causa de ella. Si queremos más progreso científico, hemos de liberar a más rebeldes, más fuera de la ley. Ha llegado el momento de celebrar la anarquía, no de esconderla”

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