William Butler Yeats, poeta nacional de Irlanda

A fines del siglo XIX, Irlanda, tras muchos años de vasallaje a Inglaterra, comienza a revivir un espíritu nacional. Éste, como siempre ocurre, vino acompañado de un renacimiento cultural, conocido como ‘Renacimiento gaélico’. Y uno de sus mayores responsables fue William Butler Yeats, un excepcional poeta que supo conjugar las influencias de su tierra con inquietudes humanas universales y cuya obra alberga versos muy hermosos.

A fines del siglo XIX, de modo paralelo al resurgimiento político del nacionalismo irlandés, se produce –como, por otra parte, suele ser habitual- un renacimiento cultural. Irlanda había vivido varios siglos de postración, sometida a Inglaterra en unas condiciones poco menos que de vasallaje. Y, en esos momentos, comienza a despertar la conciencia nacional en el pueblo.

Casa en la que vivió el poeta

Casa en la que vivió el poeta

En el ámbito de la cultura, este movimiento se conoce como ‘Renacimiento irlandés’ o ‘Renacimiento gaélico’ (en referencia a la lengua vernácula de la isla). Su intención era revitalizar el folclore y las leyendas propias, mostrar las inquietudes particulares de su pueblo y elevar el idioma Anglo irlandés a categoría de lengua literaria.

Uno de los mayores impulsores –si no el principal- de este movimiento fue William Butler Yeats (Dublín, 1865-1939). Consagrado a la literatura durante toda su vida, tuvo igualmente cercanas relaciones con el esoterismo, tan en boga en la época, y se vió muy fuertemente influido por el independentista John O’Leary y, sobre todo, por Maud Gonne, joven seguidora del anterior que sería su musa y a la que propuso varias veces matrimonio sin ser aceptado. A modo de curiosidad, años más tarde haría lo mismo con la hija de ésta, Iseult, con idéntico resultado. Pese a ello, Maud aparece pintada en su poesía con rasgos positivos.

Fundador, junto a Lady Gregory, del Teatro Nacional irlandés, de vital importancia en el citado renacimiento cultural, escribió para él varias obras, aunque el género no se adecuaba bien a su temperamento intimista.


Lo esencial de la producción de Yeats es, por tanto, su poesía, que sabe trascender lo local para adquirir un carácter universal y perdurable, de verdadera creación. Por todo ello fue reconocido con el Premio Nóbel de Literatura en 1923.

Vista de Dublín, ciudad natal de Yeats

Vista de Dublín, ciudad natal de Yeats

Sus inicios poéticos se muestran influidos por el Romanticismo y el Simbolismo, al que debe añadirse el peso de lo celta. Son versos sencillos en los que la Naturaleza adquiere gran relevancia. Tras una segunda etapa más realista e intelectual, retornará a lo romántico, combinado con una simbología propia y, sobre todo, con un particular misticismo. De nuevo lo irlandés adquiere gran relevancia en esta fase culminante de su poesía.

Toda esta trayectoria hace de Yeats uno de los más grandes escritores irlandeses y, sin duda, un excepcional poeta –probablemente, el mejor de su tierra- que supo recuperar lo legendario de su pueblo y combinarlo con inquietudes universales del hombre contemporáneo.

Podeis leer una antología de sus versos aquí.

Fotos: Casa de Yeats: Afternoon en Flickr | Dublín: Beamillion en Flickr

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