La Antártida, reserva natural dedicada a la paz y a la ciencia (II).

Decíamos ayer… que el largo camino de la negociación internacional para tratar de poner orden y dar solución a las ambiciones económicas y políticas de las principales potencias mundiales sobre la Antártida se iniciará en 1958, mediante una reunión internacional convocada por D. D. Eisenhower, con la intención de concluir un Tratado internacional aplicable a ese espacio polar.

Hubo que esperar, por tanto, cincuenta años para que se produjera esa primera reunión internacional que, como vamos a ver, supuso un primer paso para tratar de salvaguardar esta reserva natural, pero que dejó muchas lagunas, que hicieron inevitable la continua revisión de los acuerdos alcanzados.

antartida-foto.jpg

Pero volvamos a ese primer encuentro internacional. En el mes de mayo de 1958, el presidente de los EEUU invitó a los “Estados interesados” a reunirse en Washington, en una Conferencia internacional, para adoptar, mediante el acuerdo unánime de todos ellos, un tratado internacional aplicable a la Antártida. Los “Estados interesados” eran, por una parte, los que reclamaban derechos de soberanía sobre la Antártida, y, por otra parte, los que habían realizado actividades científicas en ella en el contexto del Tercer Año Geofísico Internacional, que había sido convocado en 1955 por el Consejo Internacional de Uniones Científicas.

Fruto de esa cumbre, nace el Tratado Antártico, firmado en Washington el 1 de diciembre de 1959, que entraría en vigor desde el 23 de junio de 1961, y al que España se adhirió el 18 de marzo de 1982. Era un primer paso, un puente tendido hacia la coordinación y colaboración internacionales entorno a un asunto realmente trascendente.

El Tratado Antártico intentó también, como no podía ser de otra manera, dada la tensión entre las principales potencias mundiales del momento, resolver el problema de la posible atribución de soberanía sobre la Antártida.

He aquí los principales acuerdos que se incluyeron en el Tratado Antártico:

A) La no militarización de la Antártida. Según el Artículo 1 del Tratado: “1. La Antártida se utilizará exclusivamente para fines pacíficos. Se prohíbe, entre otras, toda medida de carácter militar, tal como el establecimiento de bases y fortificaciones militares, la realización de maniobras militares, así como los ensayos de toda clase de armas.
2. El presente Tratado no impedirá el empleo de personal o equipos militares para investigaciones científicas o para cualquier otro fin pacífico”.

antartida-penguins.jpg

B) La libertad de investigación científica, con el compromiso de promover la cooperación internacional en dicha investigación, compromiso que se concretaba en el intercambio de información sobre programas científicos, el intercambio de personal científico entre expediciones y estaciones antárticas, y el intercambio de observaciones y resultados científicos sobre la Antártida.

C) La congelación de las reivindicaciones de soberanía territorial, es decir, un “acuerdo sobre el desacuerdo” (agreement to desagree).

D) La desnuclearización o prohibición de toda explosión nuclear en la Antártida y la eliminación de desechos radioactivos en dicha región.

E) La instauración de un sistema de “observadores” con la finalidad de garantizar la transparencia en la aplicación de los acuerdos alcanzados. Estos observadores, con labores de inspección, gozarían de entera libertad de acceso a todas las regiones de la Antártida y a todas las estaciones, instalaciones y equipos que allí se encuentren, así como a los buques y aeronaves en los puntos de embarque y desembarque de personal o de carga.

En definitiva, pasos importantes para la protección y conservación de la Antártida, pero todavía insuficientes: el Tratado fue suscrito por un plazo de treinta años, fue firmado sólo por doce países, y no era tajante en cuanto a la prohibición total de explotación de los recursos mineros.

Poco a poco la comunidad internacional comienza a prestar mayor atención a la Antátida, un mayor interés de los Estados por involucrarse en la política antártica, aunque hay que reconocer que, desgraciadamente, ese aumento de interés respondía principalmente a las expectativas de explotación de los recursos naturales. La amenaza permanente, siempre latente, que sólo será detenida, de momento, por la presión de los ecologistas y de parte de la comunidad internacional…

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...