Axolotl de Julio Cortázar

En el cuento Axolotl de Cortázar, un hombre fascinado con la observación de estos anfibios pasa su mente a uno de ellos, cambiándose el punto de vista del observador. Desde el acuario pensará su nueva condición de vida con parámetros humanos y sentirá que continúa el nexo con el hombre que fue antes de la transmigración.

Julio Cortázar (1914-1984) destacó por el relato fantástico, que se caracteriza por cuestionar la ficción propuesta al final de la narración. En el cuento Axolotl, Cortázar plantea la transmigración de la mente humana de un escritor obsesionado con los axolotl a uno de estos batracios de origen mexicano. El axolotl que fue hombre mantiene una especie de comunicación con su antiguo cuerpo, que cada vez frecuenta menos el acuario del Jardin des plantes.

La ficción se problematiza cuando el axolotl con mente de hombre que se pasa todo el día pensando concluye que el hombre que el fue va a escribir un relato sobre la transmigración de su mente, como si todo hubiese sido imaginado. El relato privilegia la conciencia de los axolotl similar a la humana, por su cara triangular rosada, sus ojos dorados, color del misterio para el simbolismo, y su actitud reflexiva que puede tenerlos inmóviles en el acuario por mucho tiempo.

Contemplación y fusión: La mezcla con los axolotl ocurre después de una prolongada contemplación de los batracios aztecas, emparentados con los tritones y salamandras, en el momento en que el hombre pega su cara al cristal del acuario fijando su vista en uno de estos seres, descubre que está viendo al hombre desde el cuerpo del axolotl. El narrador confiesa su transformación desde el principio y mantiene el vínculo entre estos anfibios y los hombres por el referente de la cultura azteca.

En el relato hay una velada competencia cultural entre México y Argentina, los aztecas por sus grandes obras líticas son expresados como cultura de piedra, y los axolotl tienen rigidez pétrea en sus rostros. Argentina tuvo influencia prehispánica de la cultura inca hasta Tucumán. La vida del hombre y los anfibios está separada por el cristal del acuario, hasta que su mente traspasa esa frontera física y se instala en el axolotl que guarda una memoria vital del humano que fue.



La vida del axolotl con la mente humana no es muy distinta de su visitante observador, el también lo contempla y siente presente la conexión entre los dos cuerpos. La voz humana es la que informa sobre la vida de los axolotl, manteniendo conciencia de su cuerpo y figura pasados. El espacio está saturado de estos seres, no tienen mucha libertad, su actitud contemplativa, los vuelve indiferentes a las manos que tratan de tocarlos a través del cristal, cuando ellos pegan sus cabezas.

Ser otro: El observador es un escritor, está separado del vulgo, por su mediación con la ficción. Se le representa con un estado de conciencia más desarrollado que el hombre simple, así cuando el cuidador del acuario le dice a este hombre que el se come vivo a los axolotl con la mirada, el enfatiza que el proceso es a la inversa, que los anfibios lo van devorando por el llamado que van haciendo cada vez más fuerte en su conciencia, el mismo que termina de entender cuando se ve a sí mismo desde los ojos del anfibio.

Ser anfibio es ser otro distinto a los peces y a las lagartijas que pueden parecerse a estos axolotles, comparten su paso por agua y tierra, pero tienen el ser diferenciado. Las branquias son la principal diferencia con el hombre en cuanto ser de tierra. Ahora es otro animal con conciencia humana, encerrado en un zoológico, con capacidad para pensarse a sí mismo y a su entorno inmediato. La cárcel se siente por su conciencia humana, se patentiza más, la describe como un infierno de agua.

Los otros axolotl no lo rechazan, se han comunicado con él y están decididos a guardar el secreto en sus ojos dorados. El hombre se hace otro al fundirse con el mundo mínimo o interactuar en él. Es otro con rezagos del reflejo humano, pues el hombre sigue su propia vida hasta dejar de frecuentar la pecera. La vida física del axolotl con mente humana tampoco cambia radicalmente, sigue haciendo lo mismo, solo varía su actitud de conocerse a sí mismo y al mundo que tiene cerca.

El problema del entendimiento: El relato mantiene una evolución del sentimiento del yo, mientras el protagonista narrador es hombre se siente distinto al mexicano, por verse como argentino europeizado, que se desenvuelve en París. Al pasar al animal siente que es un anfibio curioso y pintoresco, distinto al hombre que era y distinto al  mexicano, pero si más llamativo, a pesar de ser un animal de origen mexicano. La mente del escritor brinda al axolotl una conciencia por encima del hombre común.

Cortázar problematizó mucho sobre las posibilidades culturales de Latinoamérica y en varias ocasiones fue intolerante e hiriente con autores que no comprendía. Por ejemplo Cortázar criticó a José María Arguedas duramente por su indigenismo, que el consideraba regionalismo, poco tiempo después, cuando Arguedas se suicida luego del carga montón de escritores que atacaban su novela, en la fatídica mesa redonda por  Todas Las Sangres (23/6/1965), Cortázar se disculpa ante Perú.

Lo que quiere entender con el cambio del yo, es la relación íntima que se desarrolla por el contacto con una especie similar a la humana en forma, de este parecido infiere la posibilidad de transmigrar la mente de un hombre al exótico anfibio. El yo del protagonista pasa de una contemplación lúdica a una contemplación de oprobio, de encierro que deja solo la posibilidad de pensarse limitado, por el entorno que es reducido aún para esta especie acuática cautiva.

Conclusión: Cortázar juega con las posibilidades de la contemplación de otro ser, al punto de fusionar el punto de vista del sujeto que contempla al sujeto estudiado. El yo del narrador tiene dos estados, hombre y axolotl, en sus dos encarnaciones piensa en el otro, como hombre en el anfibio y viceversa. La condición de pensador no la pierde nunca, encarnado en el anfibio se comunica con ellos y piensa en su encierro como tormento para su psyque y contacto con el hombre que fue antes.

El narrador pasa por un proceso de acomodo para entender su nueva condición física, su nueva forma que lo transporta a un estado anterior al hombre, desde el que puede apreciar la sutileza de su segundo estado, sus posibilidades de actuación y su mayor distanciamiento con la forma humana y el hombre empírico que dejó atrás.

Fotos:

“Cort%C3%A1zar+con+lentes” de claustrodepalabras.blogspot.com

“axolotl” de bountyfishing.com

“Axolotl_KimmyM” de petfish.net

“axolotl” de mongabay.com

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