El Perfume, Patrick Suskind

el perfume

Es difícil hablar de una novela tan asombrosa e influyente como El Perfume sin hacer mención a su reciente adaptación al cine, decente pero convencional. Este relato de Patrick Suskind, publicado en 1985, ha ido teniendo un éxito progresivo y cuenta con hordas de fanáticos, que quedaron impresionados con su lectura (entre los que me incluyo).

¿De qué puede tratar un libro que ha causado tamaño impacto, por no hablar de que forma parte de los libros favoritos de cualquiera que lo haya leído? Para empezar, su protagonista es uno de los personajes más carismáticos e inolvidables que pueden verse en la literatura contemporánea. En las sinopsis de las diversas ediciones de El Perfume, puede leerse más o menos lo siguiente:

Jean Baptiste Grenoulle es un parisino del siglo XVIII, rechazado desde que nació porque no huele a nada. Viviendo en la más mísera pobreza y buscándose la vida de mil formas, pronto descubre que tiene un extraordinario sentido del olfato. Al ser despreciado por la sociedad y en concreto por las mujeres por su aspecto extraño y deforme, tras un largo retiro lejos de la ciudad, planea vengarse fabricando el perfume definitivo, que subyuga la voluntad de quien lo huele. Para elaborar este perfume, necesita fluidos corporales de bellas jovencitas vírgenes, y por ello ha de convertirse en un cruel y despiadado asesino.

Teniendo en cuenta un argumento tan atractivo y absorbente, hay que resaltar algunas de las mayores virtudes de este libro, por ejemplo su estructura, dividida en capítulos cortos, que le dan al relato un ritmo frenético, y crea un ambiente hipnótico, repleto de tensión, animado sobretodo por la evolución de Grenouille, incierta e imprevisible, y muy trabajada. Acorde con la propuesta de la novela, Suskind crea unas insuperables descripciones del ambiente, la época y los lugares por los que pasa Grenouille, a base sobretodo de los olores, implantando una innegable conexión del lector con el protagonista, al tener en común la visión de la vida, de un modo por el que el olfato es repentinamente el sentido más importante del ser humano.

Una innovación a destacar es que Suskind explica el posterior paradero de todos los personajes que se van encontrado con Grenouille, como una especie de intermedio. A veces propone destinos muy crueles para todos aquellos que, influenciados por los acontecimientos, actúan de una manera o de otra. Y es que la dureza es la más evidente característica de El Perfume. Si obviamos el hecho de que está ambientado en el siglo XVIII, la lógica con que se desarrollan las situaciones, implacable y sin el menor ánimo de compasión, hacen de este relato uno de los más duros jamás escritos.

El final es lo más conseguido de El Perfume. Es tan brillante, inesperado, original y a la vez tan sádico y devastador, que sin duda el alemán Tom Twyker, director de su adaptación cinematográfica, acertó al no incluirlo para no herir sensibilidades. Como mi intención no es destripar la novela, sino animar a leerla, me limitaré a decir que es un final de esos que dejan con la boca abierta. Increíble y a la vez verosímil. Inigualable. ¿Qué mejor final para una novela que, sin duda, pasarán años y años y todavía se seguirá leyendo?

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