En Busca del Rey

La historia, como suele suceder en estos casos, tiene varias versiones sobre la vida del rey Ricardo Corazón de León, para algunos fue un personaje amable y bondadoso, que sólo quería el bienestar de su pueblo y de la cristiandad, por eso luchó contra los traidores a su patria (entre los que tendríamos que contar a su propio hermano Juan) y combatió en las Cruzadas. Otra parte de la historia, nos dice que fue cruel y sanguinario, que violó y mató sin contemplaciones. Ya se sabe que dicen que cada uno cuenta la feria según le ha ido.

Ricardo era hijo de Enrique II y Leonor de Aquitania, por esto que viviera entre Inglaterra y Francia toda su vida y tuviera en ambas partes del canal de la Mancha amigos y enemigos. Si tenéis interés en conocer detalles históricos sobre su vida, podéis ir a http://es.wikipedia.org/wiki/Ricardo_I_de_Inglaterra o buscar en Google, seguro que después sabréis un poco más en general.

De toda la vida de Ricardo y de sus aventuras y desventuras, que son muchas y para todos los gustos, nos interesa su vuelta de las Cruzadas.

Ricardo que había conseguido, durante su etapa como cruzado, más enemigos de los que ya tenía, volvía en diciembre de 1192 a Inglaterra. Le habían llegado noticias de traiciones y sublevaciones (tocando más la leyenda que la historia, ¿quién no recuerda al entrañable Robin Hood y al odiado rey Juan?), de ahí que tuviera prisa en volver.

En Corfú se ve obligado a atracar en el puerto, por el mal tiempo, y disfrazado, para evitar encuentros ‘desagradables’ con las tropas del emperador bizantino, sigue por mar hasta Aquilea, donde, finalmente, tras perder su barco, ha de tomar la ruta terrestre que cruza toda la Europa central, y que en aquellos años era bastante peligrosa. Su idea era llegar hasta Sajonia, gobernada por uno de sus cuñados. Sin embargo, después de la Navidad, cerca de Viena, es apresado por Leopoldo V de Austria. La causa: ser el responsable de la muerte de Conrado de Montferrat, y por ciertos pactos que el inglés hizo con Saladino. Dicen que pese a ir disfrazado, una de las cosas que lo delataron fue su anillo real y su aristocrática costumbre de comer pollo asado. Leopoldo lo llevará hasta el emperador Enrique VI de Alemania que lo mantiene prisionero, hasta que recibe el pago de 100.000 marcos a cambio de su liberación. Felipe, el rey francés, otrora aliado de Ricardo, cuando se enteró de su liberación, escribió un mensaje a su nuevo aliado, Juan: “Cuídate, el demonio anda suelto”.

En 1.194 logró Ricardo llegar a Inglaterra y recuperar el trono.

Perdonen que no me detenga en contarles batallas y otros pormenores, pero es que, en realidad, no es Ricardo quien nos interesa. Ricardo va acompañado siempre de un fiel vasallo: un trovador, un tal Blondel, del que se sabe poco o nada.

Probablemente, el nombre Blondel se deba más al color de su pelo que a un nombre real. Algunos lo han relacionado con un trovador francés que participó en las Cruzadas, en las mismas que nuestro rey inglés.

El dato nos viene de unas Crónicas datadas en 1260 y provenientes de Reims. En ella se habla de un trovador, Blondel, que una vez que Ricardo de Inglaterra fue apresado, lo buscó por Alemania y Austria, y que, finalmente, lo reconoció gracias a una canción que el artista cantaba: Blondel cantó una canción, y Ricardo le contestó, fue así como supo dónde estaba. Blondel supo así que su rey estaba con vida, no tuvo nada más que ir hasta Inglaterra y dar el mensaje a la madre del monarca, que se encargó de dilucidar cómo liberar a su hijo.

Esta historia es la base de la ópera Richard Coeur-de-Lion (1784) de André Ernest Modeste Grétry y al parecer fue la inspiración de la introducción a la versión en el cine de Ivanhoe (1952) por Richard Thorpe.

Y es también la base de la novela En busca del Rey de Gore Vidal. Blondel es el auténtico protagonista de la novela. Blondel, armado con un arma eficaz, una de las más eficaces: la amistad desinteresada y valerosa.

En busca del Rey es una novela sobre la amistad entre un trovador y un rey (Blondel y Ricardo, claro), y hay también otras relaciones de amistad y de fidelidad, pero eso lo dejo para que lo descubran cuando lo lean.

Gore Vidal divide su obra en cuatro partes, en la primera, el Rey Ricardo y Blondel, junto con un muy pequeño grupo de hombres, emprenden el viaje por la Europa central (es La Captura). Una vez que el monarca es apresado, en una cantina cercana a Viena, Blondel inicia la Búsqueda, en solitario. Tiene que cruzar bosques, encontrarse con gigantes devoradores de humanos, vampiros y fantasmas, a veces, producto de su imaginación y de su miedo. Un mundo, en fin, lleno de superstición y de peligros reales. Por fin, el trovador encuentra a su rey, es en la corte del rey de Alemania: el trovador canta una canción en el patio del castillo, y cuando termina, a lo lejos, oye el envoi de su trovada, “Su viaje había terminado. Había cantado y le habían respondido”

Blondel regresa a Inglaterra, con un mensaje para Leonor y los ministros fieles a Ricardo. El cómo liberaron al rey, interesa poco para Vidal, no está haciendo un libro de historia, está recreando una leyenda y está escribiendo sobre la amistad, no sobre batallas y muertes. Y, sin embargo, así es como termina su novela, con una batalla.

Esta novelita tiene algo novedoso respecto al resto de la saga de Ricardo, y es que lo realmente importante no es lo que le importa a los demás, no es ni el honor ni el deshonor, ni el territorio arrebatado ni la traición. Lo que realmente interesa es la fidelidad y el amor, que supera todo obstáculo. Y, no obstante, tiene cierto aroma a epopeya y a leyenda, impregnada, quizás, de la época en la que se sitúa.

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