Espresso, una genial “chistera” literaria

Sueña el escritor con un ávido degustador de su obra, y sueña también el bibliotecario con un compendio infinito de títulos, y soñando el lector imagina encontrar un libro descatalogado… Afortunadamente, la frase anterior no tiene como colofón el que diera el genial dramaturgo Calderón de la Barca a su “La vida es sueño”, en boca de un desgarrador Segismundo. No, los sueños no tienen que serlo por siempre; también se pueden cumplir. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo en el mundo de la literatura impresa gracias a iniciativas pioneras como la que ha tomado la Biblioteca de Nueva York. Allí se ha instalado una Espresso. No, no se trata de una máquina de café para los usuarios de la biblioteca, sino de la primera impresora bajo demanda que da servicio a clientes finales que desean llevarse por un precio, más que módico, obras universales perfectamente encuadernadas y listas para ser hojeadas.

Imprenta EspressoEsta práctica mini-imprenta, es capaz de producir dos libros en tan sólo 7 minutos. Sin embargo, la rápidez no es la única virtud de la Espresso, también lo es su bajo coste por página. De hecho, podríamos obtener un ejemplar de las Rimas, del memorable Bécquer, por menos de 2 euros, es decir, aproximadamente un céntimo de euro por página. En este caso no habría que contar con los derechos de autor por ser de dominio público. Precisamente son sólo estos títulos los que oferta, de momento, la Biblioteca de Nueva York a sus usuarios con esta iniciativa, lo que significa la posibilidad de elegir entre más de 200000 obras.

No obstante, con productos como éste se abre también un gran abanico de opciones en el mundo de la edición y producción literarias. Por ejemplo, seguramente recordemos aquella ocasión en la que fuimos de librería en librería buscando un libro que estaba agotado desde hacía tiempo y sin posibilidad de reedición a corto plazo. Gracias a esta solución tecnológica podríamos tener nuestra escondida “presa” en cuestión de minutos. También el escritor cuya obra no espera un público numeroso podría encontrar en este tipo de servicios un modo de llegar al lector minoritario, pero no por ello menos deseado. Ojalá podamos encontrarnos, no pasando mucho tiempo, con una de estas “chisteras” literarias en alguna de las futuras “cacerías” que hagamos en busca del “título perdido”.

Mas información | PRWeb

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