Fun home. Una familia tragicómica

Fun House es una de las novedades recientes de la novela gráfica. La historia, escrita y dibujada por Alison Bechdel, describe la infancia de la autora y las conflictivas relaciones que la unían a su padre, culto y refinado a la par que airado y depresivo. La aceptación de su propia homosexualidad y su proceso de maduración quedan plasmados en las viñetas.

Los conflictivos lazos entre un padre y su hija

De nuevo retomamos uno de los géneros literarios más en boga en este momento, la novela gráfica. Si hace unas semanas te hablábamos de MAUS de Art Spiegel, ahora nos toca recomendarte la sorpesa del pasado año: Fun Home, de Alison Bechdel. Considerada por la revista Times una de las 100 mejores publicaciones de 2009, Fun Home gira en torno a lo nunca dicho, a los secretos, a esos agradables y terroríficos momentos que constituyen el drama familiar de cada uno. La autora revisita antiguos (o no tanto) traumas de la mano de unas viñetas llenas de matices y de referencias a la literatura contemporánea norteamericana. La historia se desarrolla en la casa fantasmal y abigarrada donde Bechdel creció sufriendo la ausencia de su padre. Una ausencia que más tarde ser hará física, cuando éste decida suicidarse.

El drama autobiográfico es una de las tendencias de la nueva novela gráfica, una forma de expiación de los propios fantasmas. Lo era Persépolis, lo era MAUS, lo era American Splendor… de la misma manera que lo es ahora Fun Home. Además de aprender a aceptar su propia condición homosexual, la autora disecciona a uno de los personajes más enigmáticos e interesantes que hayan existido en los últimos años: su propio padre. Con saltos temporales y prescindiendo del relato lineal de los hechos, Alison Bechdel nos habla de su infancia y de los (inexistentes) lazos que la unían a su progenitor. Un individuo culto y refinado que, sin embargo, vivía una vida llena de mentiras y de amargura, sometiendo a la familia a los vaivenes de su carácter.

Desde el principio, y de manera suave pero tremendamente turbadora, Alison nos va introduciendo en su propio drama personal. En la tercera viñeta ya sabemos que algo no anda bien en la casa de los Bechdel… una mansión decimonónica donde todo reluce, los muebles son auténticas obras de arte, los ornamentos abigarran el espacio y los libros de tapas de cuero completan el paisaje. Una estampa idílica donde Amanda y sus hermanos se sienten como meras figuras que forman parte una estampa familiar cuidadosamente coreografiada. Pero, finalmente, irreal. Una farsa.

Portada de la edición inglesa

Alison irá madurando conforme vayan pasando las páginas y su infancia irá cobrando diferentes sentidos a medida que vaya descubriendo quién fue su padre y por qué murió. Además del evidente atractivo de la trama, podemos leer la novela como un continuo diálogo con otras obras de la literatura mundial, desde El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald (a quien el padre veneraba como a un Dios), pasando por el mito de Dédalo y su hijo Ícaro, hasta obras como La importancia de llamarse Ernesto de Oscar Wilde.

Para todos aquellos que sean fans del cómic o simplemente de las buenas historias, la obra de Alison Bechdel es altamente recomendable. Seguro que no te conformas con una sola lectura, puesto que la riqueza de sus referencias es tal que segundas (o terceras) revisiones del texto a bien seguro te proporcionarán nuevas satisfacciones.

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