Kappa de Ryunosuke Akutagawa

Akutagawa describe el ethos del capitalista salvaje desde la ironía, retratando su ambición y egoísmo desmedido en relaciones de opresión de sus obreros. Los caníbales capitalistas son una alegoría de los empresarios que exprimen al trabajador sin darle oportunidad de conseguir utilidades en función a su trabajo ni posibilidad de conseguir otro empleo cuando son despedidos. La prensa y el estado están coludidos con esta forma de opresión que se vuelve arquetípica en el mundo moderno.

Ryunosuke Akutagawa (Japón, 1892-1927) narra en su cuento Kappa la inmersión del capitalismo salvaje en Japón y los cambios en las relaciones sociales entre empleador y trabajadores. Con un tono de caricatura de la explotación de los obreros, Akutagawa retrata a los capitalistas extranjeros como caníbales y asesinos de los obreros, que admiten sus crímenes con desenfado y naturalidad. Se siente en el absurdo de la situación, la complacencia del sistema legal, la ausencia de la tutela del estado y la caída en la opresión.

El narrador es amigo de Gael, un kappa o capitalista presidente de una fábrica de vidrios que tiene el apoyo del estado bajo una ley para matar a los obreros que hagan huelgas y luego comérselos. El narrador se entera de la horrenda ingesta en una ocasión que va a cenar a casa de Gael. En la mesa se reúnen varios capitalistas parecidos por la gordura y el canibalismo. Este cuento kappa resalta la crueldad del capitalista moderno, que sólo ve en el obrero un insumo más de la producción, le paga poco y lo exprime en vida.

La familia capitalista: Todos los socios capitalistas son muy panzones; Gael, Pep, Chack y Mag; su estómago crece por comer carne de obrero en sándwiches. Previamente este obreros son despedidos por miles cada mes, o sino son muertos en la cámara de gas si han sido huelguistas para aprovechar su carne. La familia de Gael es obesa, su mujer parece una litchi o fruta rojiza redonda y sus hijos pepinos. La redondez se debe a la grasa acumulada en estos capitalistas que se la pasan comiendo y sentados en sus sofás.

Akutagawa ironiza su ociosidad en el resultado de la descomunal gordura que los deforma. Todos los kappas están reduciendo mano de obra y aprovechando los despojos de animales y humanos; así en una fábrica de libros, usan sesos de burro como ingrediente para imprimir. No hay consideración a ningún tipo de trabajador, ni al asno ni al hombre, quienes pueden trabajar en análogo exceso, por el refrán de “trabajar como burro”. Los caballos y burros viejos de las granjas iban al deshuesadero al morir para sacar beneficio de sus restos.


Los capitalistas son un gremio de caníbales, que creen que matando al obrero que protesta le hacen un favor evitando que muera de hambre. Este cuento refiere a la época de la entrada del capitalismo en Japón, antes que las empresas tomen conciencia de su fuerza productiva e integren a sus trabajadores como una gran familia con la disciplina, el esfuerzo y el premio compartidos. Este trato más alturado y exigente a la vez ha hecho de Japón la potencia económica de hoy, un país desarrollado de altos ingresos.

El canibalismo: Está banalizado en la conciencia de los capitalistas quienes lo confiesan con desvergüenza y espontaneidad. A parte de reducir las huelgas por el miedo a ser muerto y comido en los obreros, los empresarios creen que al comer carne humana hacen bajar el precio de la carne de res. La res en latín significa cosa, es aquí donde la conciencia capitalista cosifica al obrero y al trabajador en general. La explotación está comparada con el canibalismo porque  consume toda la energía vital del trabajador.

El canibalismo ritual fue una creencia de los primitivos africanos de comer a su enemigo para absorber su fuerza y poder. Si por analogía un capitalista se come a sus obreros estaría marcando la pertenencia extrema de la vida del trabajador para él. Comer es poseer el objeto comido, llevarlo al interior del comensal, apropiárselo por un momento mientras está siendo digerido. Finalmente el canibalismo implica desechar al hombre engullido de la forma más abyecta, que es defecándolo, mezclándolo con las propias impurezas orgánicas.

La ingesta de obreros se cuenta por miles, los kappa no quieren comer a un obrero en particular sino a todos los obreros huelguistas. Se han identificado tanto con su dieta que han dejado crecer sus vientre de forma grotesca. Los kappa engordan al comer obreros, porque absorben su energía y no la liberan nunca por su vida sedentaria. Gael es el más frío de los capitalistas caníbales, al final ofrece un sándwich de obrero al narrador, convencido de la viabilidad de su dieta, la que ha inculcado a su mujer e hijos que son excesivamente gordos.

La matanza de obreros: Pep cuenta al narrador  la existencia de la ley de matanza de obreros que los faculta a matar a sus operarios sin importar que protesten. El capitalismo significa una vuelta a la sociedad feudal, donde la vida de los vasallos y campesinos pertenecían al señor feudal, quien impartía justicia a su antojo, sin supervisión de una entidad superior. El estado moderno al dar leyes condescendientes al maltrato y explotación del trabajador consigue retroceder la calidad de vida de obreros y empleados a la precaria seguridad del feudalismo medieval.

Esta ley de matanza permite que el Estado se haga de la vista gorda con el asesinato de obreros, en alegoría a la permisión de los gobiernos de países capitalistas con los empresarios para despedir arbitrariamente a todo el que se les antoje, dejar de compartir utilidades, evitar dar beneficios sociales y hasta usar a los trabajadores como seguro de sus inversiones en contratos inequitativos.  La prensa también está coludida con este sistema de injusticias, en el cuento un diario anuncia que la muerte e ingesta de obreros ha bajado el precio de la carne.

Como ocurre en sociedades capitalistas, los diarios están comprados por los empresarios para desinformar sobre el maltrato y el abuso que ejercen con sus trabajadores. El diario vendido al capital banaliza las injusticias o las maquilla pasándolas como virtudes, mientras que todo acto de la parte débil será vilipendiado y presentado como indeseable y negativo. Hay una trilogía del poder abusivo: el estado, el capitalista y la prensa vendida. Esta coalición antidemocrática instala una sensación de extrañeza en la vida de los trabajadores despojados de derechos.

Conclusión: El capitalismo salvaje desde fines del siglo pasado es visto como un canibalismo moderno, que engorda a empresarios por las relaciones de plusvalía con sus obreros y por que consumen toda su vitalidad en trabajos cuyas utilidades no comparten, bajo la escusa de la eficacia de la empresa, la productividad y la economía de costos. Una panza capitalista consume de todo sin distinción, para apropiarse del objeto ingerido y desecharlo. El caníbal capitalista comerá la vida útil del trabajador, despidiéndolo sin chance de conseguir otro empleo.

Fotos:

“akutagawa-2″ de japanfocus.org

“kappaki01″ de sebakis.blogspot.com

“explotacion2″ de lantejuelalibre.es

“litchi” de qwendy.typepad.com

“gordo y manzana[1]” de ecr-utn-frba.blogspot.com

capitalista de oliverteller.blogspot.com

“RyunosukeAkutagawa” de asiaing.com

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