La colonia penitenciaria de Franz Kafka

El cuento de Kafka, la colonia penitenciaria plantea una situación arquetípica del mundo moderno, la posición de los observadores internacionales en gobiernos totalitarios donde tratan de abolir las matanzas y torturas a víctimas indefensas legalmente. El oficial que mantiene una tradición de tortura que depende de una máquina se suicidará al ver que el observador no aprueba sus métodos, poniendo fin a un régimen de terror.

Franz Kafka (1883-1924) escritor checo en lengua alemana, tuvo en sus relatos un tono oscuro, de una situación torturada de la condición humana, donde el hombre se debate entre el sufrimiento injusto físico y moral, y el reconocimiento de su dignidad que no siempre llega a concretarse. Uno de estos cuentos es La colonia penitenciaria (1914), del libro del mismo nombre que incluye otros cuentos. Aquí se debaten los derechos humanos entre verdugos y observadores con humor negro.

Kafka se adelantó en este cuento a las torturas del nazismo en los campos de concentración y lo volvió a abordar en su novela El proceso (1925). En ambas obras el absurdo y el ridículo personifican la lógica de la crueldad. En la colonia penitenciaria habrá un momento de perdón al condenado para que el oficial encargado de la tortura tome su lugar, al darse cuenta que el explorador u observador extranjero desaprueba sus métodos. El condenado verá satisfecho la muerte de su verdugo.

La máquina de torturas: En el cuento es un invento estrafalario, para ridiculizar las sutilezas a las que puede llegar el hombre al liberar su crueldad, bajo el pretexto de la justicia. Es una muerte que consiste en ser atravesado por la espalda mientras agujas de vidrio escriben la sentencia. El condenado debía morir con la inscripción “honra a tus superiores”, programada en la parte de la máquina llamada diseñador, mientras la inscripción la sufría en la parte llamada rastra, donde yacía desnudo.


Esta máquina parodia la imprenta, el vencedor impone su discurso al vencido y lo imprime en él. La racionalidad del vencedor es la que determina el castigo, creyéndolo justo solo ella, sin mediar consideraciones. El suicidio del oficial se origina por la negativa de apoyo del explorador y porque encuentra una sentencia de su muerto comandante, creador de esta tortura, que decía “se justo”, con ella morirá durante la descomposición del artefacto de una forma brutal.

El mítico comandante: El creador de la tortura había presidido muchas ejecuciones con su oficial antes soldado, a cargo de amarrar a los prisioneros, ahora este oficial le legaba su puesto a un soldado. El comandante no pudo ser enterrado en un cementerio y lo fue en una confitería, donde según el oficial se reunían sus muchos seguidores. Este detalle de la ubicación de la tumba la descubre el explorador por sí solo, luego de abandonar el sitio de torturas.

El oficial se empeña en conservar la gloria de su comandante, quien le dio una razón de ser en la preservación del instrumento de tortura. Pretendía convencer al explorador que se había rebajado la crudeza del método, pero este no le hace caso. El comandante era un simple matón temido por reos y condenados, que contaba con varias mujeres que a su muerte seguían acudiendo a las ejecuciones. El mito lo crean los representantes del sistema opresor, corresponde a la conciencia mundial desmitificarlo.

El mito sirve para disimular la vergüenza en gobiernos totalitarios, una forma de banalizar los crímenes cometidos es confesarlos como hazañas, también el cinismo sirve como escudo al aparecer los opresores como convencidos de su propia mentira. El oficial sabe que en su rol de carnicero nunca conseguirá un ascenso a comandante, sólo perpetúa el recuerdo de una sombra que se niega a reconocer caída en la ridiculez y el descrédito.

La estupidez de la crueldad: Un tipo cegado por el desprecio a la dignidad humana es capaz de glorificar métodos irreconciliables con el deber ser de la civilización. Esta estupidez es contagiada al condenado ya libre del castigo, no quiere perderse ni un solo momento del suicidio salvaje del oficial. El soldado está coludido con el condenado, ambos se han acostumbrado a la tortura que banalizan la ejecución como algo rutinario. El explorador asqueado de ello se embarcará a su país.

En un momento de reflexión, el condenado y el soldado se dan cuenta que la vida en su país es intolerable, querrán subir al bote del explorador pero este leva el ancla y hace acelerar al barquero para desentenderse de ellos. El explorador los uniformiza como partícipes del sistema opresor. Ya nadie toleraba esa forma de crueldad, ni los obreros que comían en la confitería con sus mesas sobre la lápida del comandante. Todos los personajes crueles reciben sanción en el relato.

Develar la verdad: Es conocida la situación de observadores internacionales en países con dictaduras que violan los derechos humanos. Sin embargo estos gobiernos de facto tienen todas las mañas para ocultar pruebas y circular desinformación por todos los medios. Ante tal cerrazón al diálogo sólo queda la catarsis para hacer reaccionar a los violadores de derechos humanos, llegar a sus conciencias autistas y dormidas para buscar que rectifiquen sus acciones.

Kafka fue un visionario de las consecuencias de los sistemas totalitarios como el nazismo, en este cuento, queda la acción decisiva a un intelectual, puesto como explorador para dar un reporte de lo que ve. En este relato la acción de este extranjero no se limita a constatar las atrocidades, sino que llega a la toma de acción en el pronunciamiento contrario  a estos métodos en directo a sus ejecutores. Esta actitud es un desafío a la inteligencia para aplicarla con acción.

Podemos darnos cuenta de lo absurda que se vuelve la vida al arrasar las garantías mínimas que exige la convivencia en comunidad. Los refinamientos de la crueldad se hacen tan odiosos como estúpidos, pues no llevan más propósito que magnificar el mal, o el no ser de las cosas. El suicidio del oficial es el final de una etapa que sólo el podía sostener. El programa la máquina para que se destruya con su ejecución. Esta gente que vive de la tortura difícilmente puede incorporarse a la sociedad.

Conclusión: La tortura es reproducida en el relato en el escenario violento de una colonia penitenciaria. Los ejecutores de la misma creen que tienen razón en su forma autista de concebir la justicia. Cuando el oficial dialoga con el explorador, sabe que de su informe se aviene el fin de su sangrienta tradición. Sin poder soportarlo se suicidará inútilmente con la máquina que usó para ejecutar a otros.

La verdad se impone evitando la muerte del condenado y distanciándose de los elementos coludidos con la violencia. Es un cuento visionario que grafica el triunfo de la verdad sobre la inmundicia y vileza de las atrocidades, que finalmente serán obsoletas y reprobadas por la comunidad internacional.

Fotos:

“kafka” de lacoctelera.com

“kafka” de bh.org.il

“nazi” de revistaleer.com

“rfsl” de estoy-harta-de-ser-buena.blogspot.com

“ssunmq9″ de clubdeloshistoriadores.blogspot.com

“1190038576_0″ de elmundo.es

“kafka6″ de epdlp.com

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