La encrucijada

Una oportunidad para recordar o saber cómo eran las investigaciones policiales antes de CSI, de la mano de un experimentado investigador y un gran escritor: Maigret y Simenon, respectivamente.

La noche de la encrucijada. Un asesinato. Un caso difícil para el inspector Maigret. Un danés aristócrata que resiste diecisiete horas de interrogatorio sin inmutarse. Su hermana, una mujer hermosa, sensual, inquietante…Un gordo vendedor de seguros. El dueño de una taller mecánico demasiado hablador, demasiado amable. Las tres casas están en una encrucijada. Los hermanos daneses, el vendedor de seguros y el mecánico. Las tres casas forman un triángulo. En el centro un asesinato. A poco de comenzar la investigación otro asesinato, en las propias narices del inspector Maigret. Asesinatos sin una causa aparente. Nada tiene sentido. Maigret sospecha de todos. El vendedor de seguros sólo piensa en su automóvil. El danés con su monóculo, cada vez más elegante y más sospechoso, la hermana cada vez más sensual y perturbada. El mecánico y la prosperidad de su taller.

Así se presenta La noche de la encrucijada un nuevo caso para el inspector Maigret. Jules Maigret es Comisario Jefe de la Policía Judicial, es gordo (o por o menos la gente suele imaginárselo más grande de lo que es), astuto, mesurado y parco. Vive en su apartamento del Bulevard Richar Lenoir junto a su inseparable (y única (en contraposición con las innumerables de la vida real)) mujer Louise Leonard, que lo espera siempre, siempre, siempre…

Maigret no es un super policía, no posee habilidades que estén por encima del las de la mayoría, salvo que él está por encima de la mayoría.
Maigret se introduce en la vida de las personas que está investigando. Se empapa de sus cosas, vive su vidas y así llega a los culpables…
El inspector Jules Maigret es el personaje más famoso de George Simenon, uno de los autores más importantes, junto a Dashiell Hammett y Raymond Chandler, del genero policial,.

Georges Simenon es autor de numerosísimas (cerca de doscientas) novelas. Ha sido traducido, premiado, llevado al cine, criticado e imitado.
Muchos años han pasado desde que Simenon escribió estas novelas y al leerlas asistimos a las investigaciones policiales al viejo estilo. Las investigaciones antes de CSI (damos por descontado que CSI es la realidad). Las investigaciones basadas en la cara del sospechoso, en los instintos del policía, casi sin recursos técnicos, como mucho Maigret se fija si los zapatos del sospechoso tienen barro para saber si ha corrido por una calle de tierra o no.



Las novelas de Simenon son como una adicción. Uno piensa: “no, esta semana debería leer un libro importante, algún clásico…” pero termina caminando por las oscuras calles de Paris junto al inspector Maigret, que está dispuesto a darnos nuestra dosis de misterio, nuestra clase sobre la condición humana, las relaciones humanas (qué hace un escritor si no estudiar a los seres humanos? aunque es un estudio de mucha observación y donde se llega a pocas conclusiones) sus finas observaciones sobre la vida y las costumbres de la gente, sus capacidad para analizar el comportamiento del hombre común, las tensas atmósferas que logra crear, su estilo despojado para narrar las pasiones más extremas.

En sus investigaciones, Maigret, la mayoría de las veces, no se encuentra con maléficos criminales, si no con gente común que ha sido llevada al crimen por una u otra razón (lo que nos los hace menos culpable pero que aporta un matiz a la maniquea división entre buenos y malos) o con verdaderos criminales pero que distan mucho de ser seres interesantes o carismáticos como nos tiene acostumbrado Hollywood.

Confieso haber llegado a la novela policial rastreando las lecturas de Onetti(confeso adicto a la serie negra), y confieso haber llegado a Simenon con grandes prejuicios. Frases como “quién de nosotros no ha leído una novela policial al menos una vez?” me trasmitían la idea que esta clase de libros eran algo así como un pecado difícil de evitar pero que no terminaría condenándome. Y yo volvía a Simenon, como quien vuelve a ver un episodio de CSI pensando que tendría que aprovechar para ver, de una vez por todas, La dolce vita.

Sin embargo hoy me doy cuenta que la calidad de las novelas de Simenon es la misma que la de cualquier otro gran novelista. El genero de novela policial es la forma, eso que cada escritor debe encontrar: una envoltura par decir lo que trae para decir.

Simenon es comparable a Balzac, ha producido una comedia humana enfocada en quienes viven en el lado oscuro de la ley. Y digo producido porque su obra, dadas sus dimensiones, es un Producción, aunque dista mucho de ser una producción en serie.
Simenon ha retratado al hombre de la calle, porque él es el hombre de la calle, un trabajador de la palabra, un hombre de bares, cabarets, mujeres, alcohol, la noche y después del amor a enfrentarse con la máquina de escribir.
Simenon, era un hombre vital, su obra es enorme, sus amantes fueron muchas, sus viajes (diez años en Estados Unidos) una forma de vivir. Pero también cargó con sus culpas, sus fracasos, sus vicios(: conflictos con su madre, el suicidio de una hija, acusaciones de colaborar con los nazis).
La textura de sus textos es densa, por el humo de los cigarrillos, el sudor de los personaje y el olor de los engranajes de la trama, por eso es que sabe apreciar el aire fresco de una tarde soleada.
La noche de la encrucijada es una de las novelas más logradas dentro de la vasta serie de obras protagonizadas por el inspector Maigret. Es un buena oportunidad para ingresas al mundo de las novelas policiales, o si ya se es un adicto a este género, se encontrará en esta novela la dosis que se estaba buscando.
Simenon es un clásico.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...