La perla de Yukio Mishima

Yukio Mishima presenta la decadencia de un grupo de mujeres consumistas unidas por el deseo de ocultar su edad pero sin una base sólida en su amistad. La vida superflua de acumular bienes para sentirse prestigiadas es una analogía con la pérdida de los valores tradicionales de la cultura japonesa, que Mishima defendió toda su vida, al punto de morir cometiendo seppukku.

Yukio Mishima fue un autor homosexual, que murió por el rito del sepukku, al afrontar la deshonra de la desobediencia de sus tropas. En el cuento la perla, caricaturiza a unas mujeres maduras que buscan ocultar su edad, podría parecer misógino, pero recrea las intrigas entre un grupo de contemporáneas en pugna por el prestigio, la credibilidad y la aceptación en el grupo. Los enredos se originan en el cumpleaños de la señora Sasaki, cuando pierde la perla de su anillo al repartir la torta.

Sasaki se pondrá muy contrariada malogrando la reunión, entre todas sus compañeras buscarán reponerle la perla, ellas se inculparán unas a otras, se descubre la verdad pero la verdadera culpable niega su rol. Dos mujeres se tenían mucha tensión, Yamamoto y Matsumura, la primera encuentra la perla en la reunión y la coloca en la cartera de la segunda, Matsumura de inmediato compra una perla más fina para compensar a Sasaki y le oculta la verdadera perla.

La aparente salida al caos: La fiesta se hace insoportable cuando las cuarentonas ven descompuesta a Sasaki, la anfitriona, una de las invitadas, la señora Azuma se echa la culpa con gracia de haberse tragado la perla al confundirla con una bolita de azúcar. Se salva el incidente por un momento, pero queda la duda de quien fue la cleptómana y todas se acusarán entre sí. Azuma en el taxi acusa a la señora Kasuga de haber sido ella la que se tragó la perla.

Esto mueve a Kasuga a comprar una perla de Ginza. Sasaki recibe dos perlas sin decir nada a sus amigas, adquiere frialdad para acudir a un joyero y engarzarlas todas en su anillo. Sasaki demuestra más descomposición moral que sus intrigantes amigas, ella se beneficia de un modo económico, con una perla más grande y otra más fina. Mishima explota el gusto por los adornos en las mujeres, haciéndolas superponer el interés por el lujo y la posesión de bienes a la verdadera amistad.



Es por este detalle, del uso de la inteligencia femenina para evadir, acusar y comprometer a otras, que Mishima por su probada homosexualidad podría ser acusado de misógino, pero lo que hace es apropiarse de la conciencia femenina para explorarla y usarla como fuente de ficción. Igual los varones pueden ser caricaturizados por sus vicios o por casos de corrupción, lo importante es el trabajo del modelo, llevarlo a un modo distinto para decirlo de otra manera.

La vida superflua: Las mujeres que aparecen en el cuento tienen una vida holgada, una tiene carro deportivo, todas pueden comprar perlas de Ginza, Sasaki compra una torta de primera calidad, se solazan contando chismes, viven de las apariencias. El autor varón se apropia de la voz femenina para reproducir su ethos. El relato exagera y ridiculiza, pero es un grupo particular de mujeres, el autor no lo hace extensivo al sexo femenino, es una vida de consumo y frivolidad la que critica.

Para permitir la serie de enredos el autor describe el decorado de la torta con varias bolitas plateadas azucaradas que parecían perlas. La torta fue comprada de una pastelería de lujo, estuvo bien decorada y gustó a las invitadas. Estas señoras forman una curiosa sociedad llamada «Guardemos nuestras edades en secreto», están preocupadas de aparentar o simplemente de no revelar su edad. La frivolidad es resaltada aquí, relacionan el prestigio a la edad nada más.

La vida tiene etapas, pero más que eso metas, hay un silencio en los oficios de las mujeres, quizás todas sean solo amas de casa cuidadas por los esposos. Esto debido a la época en que aún los roles de género no estaban igualados. Para asumir su edad con entereza, una persona debe contar con logros que le satisfagan. Mishima era un hombre culto, artista y militar, quizá por eso no toleraba las poses de querer convencer al público de una edad menor cuando el cuerpo lo desmiente.

La hipocresía: No hay una amistad sincera entre las mujeres que guardan en secreto su edad, no hay un acto heroico en Azuma al echarse la culpa de tragarse la perla porque recrimina a Kasuga. La hipocresía es espectacular en Yamamoto quien se come la perla ante la víctima de su broma, Matsumura, como entimema de su inocencia, o demostración por las evidencias.  Las recelosas Matsumura y Yamamoto intiman, mientras las que se tenían confianza, Kasuga y Azuma se distancian.

Solo se beneficia Sasaki porque ninguna quiere quedar mal con ella, esta mujer recibe dos perlas mejores para su anillo. No tiene reparo en recibir una después de la otra, no sabe nunca que Yamamoto la puso en el bolso de Matsumura, y al final sigue mintiendo sobre su edad. Negar la edad es difícil porque hay experiencia asumida en el inconsciente que diferencia a las generaciones, clases y promociones. Sasaki no devuelve a sus amigas la atención que ellas le brindan.

Estas mujeres en la caricatura del cuento son capaces de distanciarse y aproximarse entre sí por interés y banalidades, no muestran consideración a la amistad forjada en el tiempo o al menos a la convivencia entre coetáneas. Estarán cómodas mientras no se sientan disminuidas por la riqueza de las otras, mientras estén al mismo nivel de consumo y puedan sentirse importantes por ello. El caos del enredo socava todas las bases amicales y de rivalidad establecidas en el tiempo.

Conclusión: Mishima caricaturiza la frivolidad del tipo de mujer consumista, vana y nada transparente. El cumpleaños de la señora Sasaki da pie a una serie de enredos por la pérdida de la perla de su anillo, que fue usada para comprometer a otra asistente por la más intrigante del grupo. Preocupadas todas por ocultar su edad no viven de logros significativos como los profesionales o académicos, buscan dar la imagen impostada de ellas, su relación depende de gastar todas en igual proporción.

Mishima, defensor de la cultura japonesa buscó caricaturizar la pérdida de los valores tradicionales en la sociedad de su tiempo. Escoge u grupo ficcional de mujeres para mostrar la ligereza de presupuestos en los que se basa una amistad guiada por el consumo, no lo hace por misógino, sólo pinta una debilidad humana que en el caso de hombres consumistas habría tenido otros objetos de predilección en tal grupo.

Fotos:

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