‘Liberty Meadows’, de Frank Cho

‘Liberty Meadows’ cuenta la vida de personas y animales en un centro psiquiátrico, con un tono satírico de la TV, el cine, la música, y la forma de pensar actual. Contiene una historia de tensión sexual entre Frank (inseguro y débil) y Brandy (lista y atractiva).

Una portada de Liberty Meadows

Una portada de Liberty Meadows

Hay vida más allá de ‘Peanuts‘, esa mítica tira en la que un perro llamado Snoopy y un perdedor de nombre Charlie Brown tenían a su alrededor un universo casi inacabable. ‘Liberty Meadows’ es una tira cómica escrita y dibujada por el prestigioso Frank Cho, que mezcla de forma muy natural la ácida picaresca adulta con los personajes más propios de la infancia más tierna.

Sin llegar a la tendencia metafísica de ‘Calvin y Hobbes’ de Bill Waterson, lo cierto es que ‘Liberty Meadows’ esconde mucho más de lo que parece. Narra las peripecias de Frank y Brandy, los empleados más activos del lugar que da título a la obra, una especie de centro psiquiátrico de retiro para animales. Así, los dos protagonistas han de solventar la difícil rutina con los pacientes: Ralph, un oso enano escapado del circo; Truman, un pato que no sobreviviría solo ni cinco minutos; Leslie, una rana hipocondríaca…

Agrupados en series de cuatro o cinco viñetas, los esperpentos que transcurren en la estancia tienen una unicidad cómica muy trabajada y lograda. ‘Liberty Meadows’ está repleto de chistes autorreferentes, parodia del mundo de la TV, el cine, la música, y hasta del american way of life.


Frank es paranoico, esquizoide, inseguro, ingenuo… la influencia de la figura de Woody Allen es clarísima. Brandy, sin embargo, es lista, atrevida, hermosísima, y para más inri, buena persona. En torno a la eterna tensión sexual que existe entre ambos, se desarrolla la mayor parte de la evolución que vamos viendo a lo largo de las historias.

Presentación de los personajes de 'Liberty Meadows'

Presentación de los personajes de 'Liberty Meadows'

Es curioso que incluso algunos hayan tildado a ‘Liberty Meadows’ de cómic erótico, cuando el único fundamento de esta clasificación es la voluptousidad a la antigua (tipo Rita Hayworth o Marilyn Monroe) de Brandy, que aparece, lógicamente, para atraer más público, en viñetas grandes y en todas las portadas. Lo cierto es que el protagonismo de Brandy sirve casi como indicador del público al que va dirigido, que disfrutará igualmente con las dosis de mala leche que, efectivamente, tiene en muchas ocasiones el humor de Cho.

Se le puede acusar a ‘Liberty Meadows’ de contener unos personajes demasiado estereotipados, amén de utilizar caricaturas tipo Disney para conseguir enganchar a ese aspecto supuestamente juvenil que tiene el cómic. Si bien los tres primeros números son los mejores, el inevitable declive posterior no se hace demasiado evidente, con nuevas parodias, nuevas situaciones de enredo y humor, y mucha, mucha imaginación.

‘Liberty Meadows’ no es una obra maestra, pero es un entretenimiento inteligente, tremendamente simpático y divertido, y un paso adelante en la audacia del cómic (gracias a Alan Moore, Will Eisner, el propio Cho y muchos más) para llegar a cotas argumentales que sólo parecían estar presentes en la narrativa.

En España tenemos la suerte de que Dolmen Editorial está publicando los números, de forma cronológica, aunque por lo visto con algunos problemas de continuidad.

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