Rebeldes, Susan E. Hinton

Rebeldes es, hoy por hoy, un clásico de la literatura juvenil. Por la cantidad de autores que han intentado imitarla y su influencia en general sobre un gran número de libros de temáticas similares, es una obra indiscutible dentro del género.

Susan E. Hinton, una chica de 16 años amante de los libros, irrumpió en el mercado editorial en 1967 cuando le fue admitida la publicación de una novela fresca y cercana al mundo adolescente: Rebeldes.
La novela fue adaptada al cine en 1982 por Francis Ford Coppola de una forma fiel aunque
mediocre, aunque permitió a una generación de actores hacerse un hueco en Hollywood, tales como Tom Cruise, Patrick Swayze, Diane Lane o Matt Dillon.
La misma suerte corrió su siguiente novela, La Ley de la Calle, que repetía la misma fórmula de Rebeldes, pero con menor calidad narrativa y literaria, y disfrutó del mismo éxito, siendo igualmente adaptada al cine por Coppola.

Rebeldes es una novela notoria sobretodo por su arrollador estilo: contado en primera persona por su protagonista, Ponyboy Curtis, un adolescente huérfano que vive con sus hermanos y sale con su pandilla de amigos, los greasers, en eterna lucha con los socs, de mejor clase social (de ahí el nombre). Si fuera por esto, podríamos estar hablando de la típica novela sobre peleas callejeras entre pandillas, pero la autora optó por secundar esto y darle mayor importancia a la personalidad de los personajes principales, apostando por una mayor complejidad en cuanto a la trama y hasta en el aspecto literario.


El hecho de que tuviera 16 años cuando escribió Rebeldes lo convierte en la mayor virtud de su obra, ya que los personajes son enormemente creíbles y la historia se hace emotiva y memorable. Es una novela sobre la amistad, pero también sobre el saber enfrentarse a las adversidades, el saber vivir con las circunstancias personales.

Susan E. Hinton sin duda aprovecha el hecho de que esté narrado por Ponyboy para justificar carencias en cuanto al lenguaje, originalidad y riqueza del argumento, constituyendo en ocasiones un desarrollo totalmente convencional. La lucha final entre bandas se muestra muy típica y forzada, pero sirve de colofón una estructura cíclica sorprendente y correcta.

A modo de conclusión, he de afirmar que Rebeldes es una novela absolutamente recomendable para todo lector adolescente. Si bien pierde interés para lectores de otras franjas de edad, el relato es capaz de maravillar tanto a jóvenes como a más mayores, por sus numerosos elementos sorprendentes y su estética narrativa única y envolvente.

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