Todavia no es mañana

A través de la historia de un secreto contado en tres voces por sus tres protagionistas, Mara Malibrán recrea en ‘Todavía no es mañana’ la España de los años psteriores a la Guerra Civil. Una estremecedora novela que nos trae Suma de letras.

Habrá muchos crímenes en el mundo y usted los aceptará”. La lectura fortuita de una frase en un libro escogido al azar una tarde de tedio devuelve a la memoria de Begoña todo el mundo de su infancia, un pasado que se había esforzado en arrinconar. Es el punto de partida de ‘Todavía no es mañana’ (Suma de letras), una novela contada a tres voces que removerá la memoria de una época gris que marcó la vida de Begoña, Carmen y Matilde, las tres protagonistas de la historia.

A través de sus vidas, de los secretos de su infancia, sus juegos en un colegio religioso en uno de los mejores barrios del Madrid de los años cincuenta, la escritora y periodista Mara Malibrán recrea un tiempo de silencios y rencores, de heridas abiertas y esperanzas rotas: el de la España que vivió entre la década de 1950 y la de la transición, en el que la población se dividía entre vencedores y vencidos y los recelos dominaban la vida de unos y otros.

Portada de 'Todavía no es mañana'

A través de sus recuerdos, Begoña nos pone al tanto de su relación con Carmen, su única amiga, cuya franqueza y espontaneidad la atraen como un imán y cuyo único defecto es su fascinación por Matilde, una niña de las “otras”, las “gratuitas”, que incomprensiblemente parece no avergonzarse de su condición de pobre y mantenida.

Odio, miedo, tristeza, violencia: vencedores y vencidos. En efecto, ha habido crímenes en el mundo, más cerca de lo que jamás se habría atrevido a pensar, y Begoña los ha aceptado.
A través de las vivencias entrelazadas de las tres protagonistas, Mara Malibrán desarrolla un inquietante relato que atrapa desde la primera página. Algo terrible ha pasado, y su percepción por parte de la mente inocente pero a su vez temiblemente cruel y perturbada de una niña resulta estremecedora. Desde el primer momento el lector es partícipe de que la mujer fría que narra la historia, Begoña, guarda en sus recuerdos de niña un oscuro secreto.

En esta novela íntima, de pasiones humanas, la autora consigue retratar el espíritu de una época, que los protagonistas revelen lo que esconden, que esos años mudos tengan voz. No serán pocos los lectores que sentirán la conmoción de leer algo que pertenece a sus propios secretos. Y es que Mara Malibrán consigue contar una parte de la historia de todos y lo hace construyendo el que, tal vez sea, uno de los mejores retratos psicológicos de un momento infame de nuestra historia.

Fuente: Suma de letras

Imagen: Suma de letras

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