Un Manual de Cine

Este Tratado de la realización cinematográfica es en realidad un manual práctico para llevar adelante la realización de una película. Publicado en 1948 y a pesar de que tiene algunos elementos que no son actuales se presenta claro conciso e inteligente, aportando ideas que harán de éste una buena fuente de la cual sacar apuntes.

KulechovEl libro que nos ocupa es llamado «Tratado de la realización cinematográfica». Su autor es el fallecido cineasta, profesor y teórico Leon Kulechov; también conocido como Lev Kulechov (o Kuleshov).

El libro que nos ocupa es llamado «Tratado de la realización cinematográfica»

Este señor nació en 1899 y murió en 1970, habiendo tenido una larga y prolífica vida en la que ofició como director en casi una veintena de películas.

Su nombre aparecerá relacionado al cine soviético, al de los años veinte, a ese cine revolucionario que compartió nombres como el de Serguei M. Eisenstein, Dovzhenko, Pudovkin, etc.

Este fue uno de los momentos más prolíficos en la relativamente corta historia del cine (que, desde nuestra perspectiva actual, va unida necesariamente a la del siglo XX más unos cinco años del XIX).

Y los nombres mencionados tampoco son nada casuales. ¿Por qué? El creador del «Acorazado Potemkin«, de «Alexander Nevsky» e «Iván el Terrible« (que no es otro que el gran cineasta, teórico, montajista y también pedagogo Eisenstein) escribe un prólogo para este libro que salió publicado en 1948.

Pudovkin fue su alumno y quién llevaría algunas de sus teorizaciones a más.

Pero si hoy es escuchado su nombre de forma más o menos habitual se debe sobre todo a un elemento, un experimento y una expresión: «El efecto Kulechov».
El experimento en sí es muy simple. Kulechov colocó la cara de un actor famoso en aquel momento frente a distintas situaciones; por ejemplo: un velorio; un día de campo en la primavera, una ciudad destrozada por un tsunami, etc. (no son éstas las situaciones que colocó, son ejemplos ilustrativos…).
Al preguntarle a la gente que opinaba sobre la interpretación del actor, ésta era descrita como muy buena, magistral, etc. Lo gracioso de todo esto estaba en que Kulechov, para el experimento había colocado exactamente la misma foto del famoso actor, uniéndola mediante un mecanismo de montaje a diferentes situaciones.
Creo que cualquier lector (si es que mi explicación se ha dejado entender) ha de poder sacar sus propias conclusiones respecto a tal experimento.

Y compartiré una trascendental reflexión con ustedes… Ahora entiendo porque se considera a Steven Seagal un actor. ¡Ja!

Pero bueno, hablando del libro…

Efecto

Este tratado de realización cinematográfica se presenta más como un suntuoso (aunque para nada inabarcable) manual para la realización cinematográfica.

He de decir desde un principio que es un libro ideal para (y apunta a) estudiantes de cine en general, cineastas, publicistas (que toman y han tomado mucho de todo lo que grandes hombres de la pantalla grande han realizado, creado y descubierto), tal vez a críticos, cinéfilos y/o espectadores interesados en conocer y acercarse a ciertos mecanismos y dispositivos que rigen el montaje de la imagen en movimiento.

¿Por qué digo el montaje y no «la toma y edición»?

Kulechov diferencia en el libro el montaje «propiamente dicho». La edición, la postproducción es tomada aquí como el «Montaje externo». ¿Externo a qué? El montaje externo al cuadro.

Tal vez debiéramos decir al cuadro y/o al plano individual. En ese sentido alguien que no sea versado en estas cuestiones (puesto que quien escribe sí es versado… versa y versa todo el tiempo sin tener la menor idea de lo que dice…) podrá entenderlo fácilmente en relación al ilustrado «experimento Kulechov».
Allí cada foto del actor sería un plano/cuadro siendo el montaje entre estos el «Montaje externo».

Bien. Entonces ¿cuál es el montaje interno? Es una cuestión bien interesante ésta; puesto que Kulechov diferencia el montaje externo del interno en tanto en este último tomamos los elementos que componen el «interior» del cuadro.

Una persona que pasa por una habitación, agarra una maleta, mira el reloj, saluda a alguien que no vemos, es mordido por un perro que repentinamente ha entrado en escena y, mientras trata de quitárselo de su pierna abre la puerta para después salir; consistiría en el montaje interno del cuadro que como «individualidad» y «parte» podrá ser editado junto a otros planos posteriormente.

Así nos enteraremos que esa persona es el señor Don Paco y que vive en su casa con su esposa, quien debido a una vida monótona y desgastante se compró un perro caniche que odia a su dueño tanto como éste a él…

Odessa

Pero en fin. No debe pensar el lector que este es un libro exclusivamente sobre el montaje. Este es un libro sobre «Realización» que abarca con claridad desde el surgimiento de una idea, el pasaje de ésta al papel y a todo lo que implica la preproducción; el rodaje, y la post producción.

Teniendo en cuenta y explicando los roles de cada uno de los integrantes de un rodaje (desde el autor de una novela que un guionista adaptará, hasta el asistente de dirección y su trabajo con el director; tomando en cuenta sonidista, director de fotografía, maquillista, montajistas, dobles, actores, etc.).
Se presenta como un libro muy ameno e inteligente del cual cualquiera, aún hoy, puede sacar apuntes realmente valorables; sobretodo si piensa «realizar» alguna obra que esté relacionada con el mundo audiovisual. De cualquier forma, y sin lugar a dudas, el libro se centra en la realización de un largometraje de ficción.

Si, hay algunas cosas que ya han pasado… Por ejemplo: Las tecnologías. Es hasta gracioso encontrarse todo el aparataje «poco tecnológico» visto desde hoy, que en aquel tiempo se usaba. A su vez (aunque esto, si bien de alguna forma es diferente, se mantiene) el contar cuidadosamente el tiempo de cada acción, su duración, la forma de filmarla y montarla y bueno… «Su duración en metros». ¿En metros? En metros: Del oro del cine, me refiero al celuloide.

Kulechov tomará muy en cuenta elementos como la economía de recursos (aunque siempre teniendo como prioridad el nivel artístico) las complicaciones referidas a las condiciones de rodaje, el tiempo como variable, etc. Todo desde una perspectiva con cierta ética y una extrema claridad.

Trayendo a colación e ilustrando con ejemplos de películas que hoy no son tan típicas de ver (exceptuando, tal vez, al «Acorazado Potemkin»; sobre la cual hablará, por ejemplo: de la escena de la Escalera de Odessa).

En fin; es éste un libro inteligente, claro y actual al cual muchos contemporáneos (nuestros) tienen mucho que envidiarle. Yo, a los interesados, se los recomiendo. Muchos, en un futuro, puede ser que (al menos, en su pensamiento) me lo agradezcan.

Yo, personalmente, tengo que agradecerle al amigo que me lo prestó: ¡Gracias!

Fotos:

Sobreimpresión:

Efecto:

Odessa:

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