‘Azucenas en camisa’ de Gerardo Diego

‘Azucenas en camisa’ de Gerardo Diego es un poema que usa los símbolos de la arcadia y del locus amenus para representar a las muchachas de belleza occidental como flores que pueden despojarse de su camisa para dar sus dones al yo poético, al final del poema. Este poema trabaja intertextualmente con el poema ‘En tanto que de rosa y azucena’ de Garcilaso de la Vega.

Gerardo Diego

Gerardo Diego

Este mayo vamos a dedicarlo a la generación del 27 español, la cual dio sus frutos con poetas como Alberti, Federico García Lorca, Guillén, entre otros. Gerardo Diego (1896-1987) es uno de estos célebres escritores, quien en su poema ‘Azucenas en camisa’ evoca el tópico de la arcadia como un lugar ideal para el arte y el amor. El poema tiene una mezcla de flores, aves y personajes humanos que desfilan en un florido jardín, además se comunica con el poema ‘En tanto que de rosa y azucena’ del bardo español Garcilaso de la Vega (1501-1536).

En este texto literario las metáforas están repartidas según los roles del amante y la amada, por ejemplo el girasol representa al amante que gira en torno al sol que para él es su amada, por estos rasgos Gerardo Diego alude al amor cortés pero de una forma mucho más lúdica y celebradora, donde todo es movimiento, color y melodía, pues hay música de un vals y una risa esbelta alborotada. El esplendor de este jardín es primaveral, apela a los sentidos con sus imágenes, crea sinestesia en vista y olfato con la mención del jazmín, una flor aromática.

Humanización y roles de las flores
Partiendo del vínculo con el poema mencionado de Garcilaso, las flores femeninas aluden a mujeres de belleza occidental, de piel blanca sonrosada, que son las flores que aparecen al inicio y al final del poema de Gerardo Diego. Las azucenas están en camisa porque aluden a mujeres, su humanización las vuelve musas para el poeta que pueblan el jardín arcádico. Como flores masculinas están el girasol y el clavel, ambos símbolo del amante. En este poema el amor muestra cortesía pero no está impregnado de pesar como en el amor cortés.

Las violetas, que pueden ser lilas, blancas o amarillas dan colorido a las flores en el poema, pues su tono alegre lo requiere. El color sostiene las sinestesias que juegan en el texto, para que lo visual esté dado por descontado mientras se alude a otros sentidos, como el olfato por los aromas y el oído por la música. En la arcadia, el ambiente artístico es realzado en su plenitud, pues siendo el arte mímesis de la naturaleza, se actualiza en un escenario natural ideal en belleza y perfección, esto se corresponde en un espacio atemporal del poema.


Las flores tienen que completar la figura de la mujer con algún rasgo de ella, se habla de unos cabellos curvos que se están peinando, para denotar sensualidad, mientras la risa y la música sirven de fondo al dibujo de la mujer. En este poema el Eros está cumplido porque las manos del yo poético obtienen al final los dones de calor y dicha que le brindan las azucenas y las rosas desnudas. El amor se ha realizado consumándose el Eros, por ello solo habría un símil con el amor cortés en la presentación de las flores, pero este tópico se transgrede siempre.

"Azucenas"

"Azucenas"

Personas y animales en el jardín arcádico

"Oropéndola"

"Oropéndola"

En la arcadia hay actividad, porque emula el movimiento de la naturaleza, pasan corceles, hay una oropéndola y ruiseñores que proveen el motivo de retroalimentación de la poesía con la naturaleza, mientras se tocan canciones en la narración del poema. El yo va  a llegar a poseer a sus flores desnudas, es un amante satisfecho, el goce viene al final de toda la exposición de la participación de las artes y los seres animados, que forman un todo. Así el poema alude a los juegos de la academia arcádica donde los nobles representaban papeles durante el cortejo.

El escenario es lúdico con tanto movimiento y personajes, se mencionan jinetes y amazonas por una correspondencia entre los amantes hombres y mujeres que a caballo podrían pasear su amor en el extenso jardín de la arcadia. Esta felicidad corresponde al locus amenus, en su aspecto completamente positivo, donde la dicha es sustento del arte, porque brinda la calma y placer al poeta, al músico, etc., a fin de que pueda recrear su técnica. El locus amenus es un concepto que permite el amor erótico, porque todo placer está comprendido en su concepto.

El poema está conectado al carpe diem de Horacio (65-27 a.C.), pues la vida se actualiza como un estímulo positivo, como un grifo de amor, porque este fluye en la existencia del yo poético y de los seres presentes en su poema. Una imagen del deseo de ir hacia arriba en los placeres es la imagen del vivir como una jirafa, a la que el yo estimula a alzar su cuello. Con estos elementos, el poema toma carácter onírico, pero siempre en un sentido que busca recrear la vitalidad, además el tiempo del poema está marcado como un amanecer en esplendor.

La vitalidad de la arcadia expresada en el movimiento
A pesar que el lector imaginaría las flores estáticas en un jardín, Gerardo Diego, las concibe en movimiento, desplazando la lectura a cada especie de flor y enunciando desde el comienzo que las rosas están sin cadenas. El otro movimiento, mucho más largo es el de las azucenas en camisa que hacia el final del poema llegan a desnudarse, después de haber exhibido su alegría y vitalidad primaveral. El Eros para su disfrute requiere vigor y movimiento, el yo permanece en la arcadia una larga temporada donde se menciona el paso de lunas calientes de dicha.

La arcadia y locus amenus son conceptos muy ligados entre sí, siendo la primera una elaboración más sofisticada de este lugar ideal, porque el arte está como entelequia para comentarse a sí mismo. Las flores representan el galardón que consiste en conseguir a la mujer deseada, y como el lugar es ideal, la belleza abunda en él. Una presencia de tantas beldades femeninas de enuncia en ‘la Galatea’ de Cervantes, donde todas las zagalas eran muchachas casaderas hermosísimas, en el poema de Gerardo Diego ellas son flores y amazonas.

Conclusión
Solo en un jardín de la arcadia, la belleza puede abundar, pues recrea la concepción del locus amenus, como lugar perfecto e ideal de la poesía. Las azucenas en camisa son muchachas hermosas de belleza occidental que van a despojarse de sus vestimentas para favorecer al yo poético con el don del Eros realizado.

Lectura del poema | ‘Azucenas en camisa’ de Gerardo Diego en Poesia-inter.net

Imágenes:

Gerardo Diego en Poemasdelalma

Azucenas: Idiay en Flickr

Oropéndola: Ferrán Pestaña en Flickr

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