Cantares, de Manuel Machado, pura esencia de Andalucía

La literatura ha sido muy injusta con los Machado. Si primero fue Antonio el olvidado, ahora, cuando se ha recuperado la genial figura de éste, es su hermano el que parece haber desaparecido. Sin embargo, Manuel Machado fue un excelente poeta que, tras unos inicios modernistas se volcó en cantar a su tierra andaluza. Buena muestra de ello es Cantares.

Pocas veces la literatura habrá sido tan injusta como con los hermanos Machado. Si el genial Antonio permaneció durante décadas olvidado por los estudiosos oficiales, ahora que éste ha recuperado el lugar que le corresponde es Manuel el que parece no haber existido nunca.

Sólo extraños intereses ideológicos alimentan una contraposición entre ellos que su misma vida desmiente como veremos: pocos casos de hermanos tan unidos en su vida y en su obra, hasta el punto de que escribieron textos en colaboración.

Foto de Sevilla

Una vista de Sevilla, tierra de los Machado

Ambos son excepcionales poetas que se hallan entre los mejores de la lírica castellana del siglo XX. Antonio es más profundo y, quizá por ello, sus formas son más austeras, mientras que Manuel acostumbra a tratar temas más superficiales envueltos en una mayor ornamentación. Y es que, aunque ambos se inician en el Modernismo de Rubén Darío, el primero pronto adopta un tono personal. Sin embargo el segundo –Manuel– siempre conserva el gusto modernista por la belleza externa de la composición.

Manuel Machado (Sevilla, 1874-1947) era el mayor de ellos y, como tal, fue guía de los primeros pasos de Antonio -a París se lo llevó, donde ambos atravesarían una etapa bohemia en los ambientes artísticos de la capital francesa- hasta que éste alcanzó su propia madurez. Y aún en los años veinte, ambos escribirían –como decíamos con anterioridad- obras teatrales conjuntamente.

La obra poética de Manuel se inicia en el ámbito estético del Modernismo, en la más pura estela de Darío, de quién fue gran amigo. Pero, con el tiempo, evolucionaría hacia un lenguaje más popular –aunque igualmente bello- que canta a su tierra andaluza con tonos entusiastas.

Buena muestra de ello es el poema Cantares. Tras exponernos los ingredientes que componen el cante de su tierra («vino, sentimiento, guitarra y poesía»), lo identifica con la esencia de la misma –«quién dice cantares dice Andalucía»– y todo ello como fruto de la dominación musulmana –»son dejos fatales de la raza mora»-.

Igualmente, contrapone el sufrimiento y la pena con la alegría de esas canciones, con cuya entonación aquélla se olvida. Todo ello envuelto externamente en cuartetos cuyo tercer verso, quebrado, se repite, como también lo hace esa suerte de estribillo citado: «quién dice cantares dice Andalucía».

Se trata, en suma, de una composición de madurez, cuando Machado vuelve los ojos hacía su tierra, para cantarnos sus excelencias con un tono amable y elogioso, carente de honduras filosóficas pero no por eso menos bello.

Podéis leer el poema aquí.

Fuente: Poetas andaluces.

Foto: Sevilla: Paco Ábato en Flickr.

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