Desnudos, de Juan Ramón Jiménez, el poeta se enamora

Juan Ramón Jiménez es uno de los grandes poetas de la lengua castellana y encarna como pocos el tópico del «poeta encastillado en su torre de marfíl», es decir, el poeta puro. Sin embargo, sus inicios fueron modernistas y becquerianos, como este poema titulado Desnudos, en que el autor se enamora a través de la música de Beethoven.

«Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje». Con estas palabras, el poeta mexicano Enrique González Martínez propugnaba una superación de las galas del Modernismo en favor de una depuración estilística para la poesía.

También en España muchos poetas que se habían iniciado en el movimiento creado por Rubén Darío buscaban nuevos caminos más acordes con las nuevas corrientes intelectualizantes del Novecentismo. Una lírica menos exuberante y más esencial que la que se había venido cultivando hasta entonces. En esta evolución se inscriben el siempre mesurado Antonio Machado y, en general, casi todos los poetas del momento.

Foto de una pintura de Juan Ramón Jiménez

Homenaje a Juan Ramón Jiménez del pintor José Salguero Duarte

Pero, si en alguno ello es particularmente apreciable, es en el andaluz Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881-1958), cuya obra es en sí misma un proceso de depuración de la palabra poética. Aquejado desde muy joven de una fuerte depresión, fue un hombre solitario que, progresivamente, fue encerrándose en su mundo hasta constituir el máximo ejemplo del poeta «encastillado en su torre de marfil». Como él mismo dijo en una ocasión: «yo tengo escondida en mi casa, por su gusto y por el mío, a la Poesía. Y nuestra relación es la de los apasionados».

También Juan Ramón se inició en los cánones modernistas pero no es su lírica de esta época tan fastuosa como la de otros poetas del movimiento. Sí utiliza una adjetivación brillante, elementos sensoriales como el color o versos amplios como el alejandrino. Pero sus composiciones son más íntimas y en ello se revela el influjo becqueriano.

No obstante, el año 1916 es considerado por la crítica como fundamental en la evolución poética de Juan Ramón y como el de la ruptura definitiva con el Modernismo. Escribe Diario de un poeta recién casado, compuesto de poemas breves, de tipo conceptual y emotivo. Su palabra poética ha abandonado toda ornamentación innecesaria y se muestra pura.

Desde ese momento, toda la obra del autor andaluz irá progresivamente depurándose hasta llegar a versos tan quintaesenciados que resultan de difícil comprensión, en lo que tienen mucho que ver los temas tratados, teñidos de misticismo.

Sin embargo, la composición Desnudos pertenece a su primera época y resulta, por tanto, mucho más bella para el lector. Con tono exaltado y hermoso lenguaje, el poeta expresa su enamoramiento de una mujer cuando ésta interpreta a Beethoven al piano y «cada nota encendía una herida de amores». Imágenes originales –«morena de la Luna, era tres veces bella»– confieren más fuerza y hermosura a la expresividad del poema.

Se trata de una composición inicial, cuando los tonos becquerianos y los ropajes modernistas se encuentran aún muy presentes. Pero, quizá por ello, al lector le resulta mucho más bella que otras posteriores menos comprensibles.

Podéis leer el poema aquí.

Fuente: Fundación Zenobia y Juan Ramón Jiménez.

Foto: Homenaje a Juan Ramón Jiménez: Anónimo en Artelista.

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