‘El mar en persona’, de Juan Larrea

‘El mar en persona’, de Juan Larrea es un poema que muestra el dominio de este poeta de varios ismos de vanguardia como surrealismo, creacionismo y ultraísmo. En este texto artístico, el mar mantiene romance con la luna por un tiempo cósmico que le ha envejecido. La lluvia actúa en el poema como elemento de comunicación entre ambos, con el resultado final de la luna conmovida por el amor del mar.

Juan Larrea (Bilbao, 1895-Córdoba, 1980), poeta y ensayista de la generación del 27, en su vanguardia está marcado el paso por el surrealismo, creacionismo y ultraísmo, fue profesor universitario, estudioso de las culturas americanas  precolombinas de Perú y México y amigo de César Vallejo. Su poema ‘El mar en persona’ es muy hérmetico y muestra su paso por los distintos ismos de vanguardia, del ultraísmo tiene riqueza de metáforas e imágenes, del creacionismo tiene el juego con el lenguaje para superponer mundos de ficción originales.

Del surrealismo este poema tiene la forma de un sueño que se confunde con la vigilia del yo poético, es decir del mar enamorado de la luna, su compañera por tiempo immemorial. Al principio de este poema se aprecia mar y cielo en movimiento, el mar con su ritmo ondulante y el viento como el pastor de las nubes metamorfoseadas en lanas.  El reflejo de la luna en el agua del mar es el objeto del amor, la luna se mantiene a distancia del mar que la llama y evoca, y ocurre que ella se conmueve cuando la lluvia como pianistas celestes los comunican.

"Juan Larrea"

"Juan Larrea"


El mar descubre su ser a la luna

"Juan Larrea anciano."

"Juan Larrea anciano."

El mar es el amante y la luna la amada en este poema, han pasado millones de años y el satélite y el mar se contemplan, en esta relación el mar descubre su ethos a la luna, se sabe origen de la vida en la tierra, acumula también muerte en su profundidad como esqueletos de los seres marinos y naves naufragadas, en esto hay similitud con el poema ‘El cementerio marino’ de Paul Valéry, de un mar como entidad que es recipiente de la vida y testigo de la muerte. El mar obtendrá por respuesta a una luna conmovida que lo ama por esta constancia.

Resuelven el amor las gotas de lluvia, los pianistas celestiales, que con la melodía del agua regresan el amor del mar a la luna, ya que al haber estado contenidas en las nubes han actuado como mensajeros del mar. El mar necesita la oscuridad para encontrarse con la luna, que parece estática en el cielo, mientras continúa el movimiento del mar y las nubes. De una conotación con el título del poema, el mar está como personificación del amante tenaz que al final obtiene la respuesta de la amada, su conmoción, reflejo de su corazón.

Conclusión
En este poema el mar actúa como el personaje del amante de la luna, muy constante por haberla querido por edades cósmicas, como fondo a su amor, la lluvia brinda una música que comunica a ambos amantes, con el resultado de la correspondencia de la luna por conmoverse del amante que la contempla.

Lectura del poema | ‘El mar en persona’, de Juan Larrea en Atlasdepoesía

Imágenes:

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