Ida Vitale, Premio Reina Sofía

La poetisa uruguaya, integrante de la Generación de 1945, nos ha dado obras como ‘Reducción del infinito’, ‘Oidor andante’ y ‘la luz de esta memoria’.

ida vitale

El Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana es uno de los más prestigiosos en lo que a este género respecta del mundo hispanoparlante. Y ello no sólo porque es entregado por la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional, sino también por sus 42.000 euros de dotación económica y, sobre todo, por la talla literaria de quienes lo han obtenido hasta ahora, figuras como los españoles Claudio Rodríguez, José Hierro o Francisco Brines, la cubana Fina García Marruz, el chileno Nicanor Parra o la peruana Blanca Varela.

A ellos se une ahora la uruguaya Ida Vitale (Montevideo, 1923), que acaba de recibir el Premio Reina Sofía correspondiente a 2015 en reconocimiento a toda su trayectoria poética, marcada por dos referentes: José Bergamín, de quien fue alumna, y Juan Ramón Jiménez.

No son los únicos. También sus compatriotas Delmira Agustini y María Eugenia Vaz Ferreira influyeron en su inclinación a la lírica. Así, Vitale se inició en la Literatura en el seno de la Generación uruguaya de 1945, si bien con el tiempo ha desbordado los cauces de ésta (por otra parte, bastante heterogénea). No obstante, podría definirse toda su lírica como una permanente búsqueda de la palabra esencial, sin excesiva ornamentación retórica, y ello la hace a veces un tanto hermética. Su primer libro de poemas fue ‘La luz de esta memoria’, publicado en 1949 y al que siguieron títulos como ‘Palabra dada’, ‘Oidor andante’, ‘Procura de lo imposible’ y ‘Jardines imaginarios’.

No obstante, la obra que la dio a conocer en España -bastante tardíamente- fue ‘Reducción del infinito’, aparecida en 2002. También ha cultivado el ensayo, preferentemente sobre otros escritores como Antonio Machado, Cecilia Meireles y Juana de Ibarbourou. Y es que otra faceta de Vitale es la docente: trabajó como profesora durante su exilio en México y también en Estados Unidos, donde vive desde 1989.

Lúcida y vital a sus 94 años, la poetisa uruguaya señaló con humor que, cuando la felicitaron por el premio, creía que se referían al Alfonso Reyes, con el cual resultó galardonada hace unos meses. Así mismo, aprovechó para confesar que escribe hasta muy tarde por lo que, pese a que le notificaron el premio a las seis de la mañana, todavía no se había dormido. Si el objetivo del Reina Sofía de Poesía es reconocer toda la trayectoria literaria de un autor por resultar valiosa para el común patrimonio cultural iberoamericano, la concesión a Ida Vitale no puede ser más merecida.

Vía: ‘ABC’.

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