‘La calle solitaria’, de William Carlos Williams

‘La calle solitaria’, de William Carlos Williams es un poema que celebra la infancia por la alegría de su ethos y la disponibilidad de ocio que marca un profundo contrastre frente a la vida adulta que la contempla. Este es un poema descriptivo, donde los niños liberan su forma de ser espontánea en el periodo de las vacaciones de verano.

William Carlos Williams joven

William Carlos Williams joven

William Carlos Williams (Rutheford, 1883-1963) fue un poeta modernista estadounidense, quien tuvo un tono lúdico para expresar temas cotidianos, escenas reconocibles que él trasformaba a un lenguaje elevado. En su poema ‘La calle solitaria’ comunica la imagen de vitalidad que le proporciona el paso de niños escolares en vacaciones, pues para ellos que no tienen nada que hacer la calle está vacía cuando la gente mayor ha salido a trabajar o a hacer sus quehaceres.

El logro de un poema como este es trasgredir el discurso ordinario para comunicar cosas evidentes de otra manera. Por el juego del lenguaje, este texto artístico me recuerda el poema ‘Los columpios’ de Fabio Morabito, donde la infancia es representada por la figura de un paréntesis que hacen las cadenas del columpio, donde se entra en la primera infancia. En ‘La calle solitaria’, se menciona rasgos del verano, como los niños vestidos de colores claros para aliviarse del calor, el fin de la escuela en esta época para comenzar las vacaciones, el vagabundeo de los niños como señal de alegría y celebración del ocio. Los niños comen palitos de azúcar que sostienen en sus manos como claveles.


El buen ocio en la infancia

"William Carlos Williams, poeta modernista de Estados Unidos."

"William Carlos Williams, poeta modernista de Estados Unidos."

Las vacaciones son un descanso necesario, permiten la higiene mental a los educandos. En el poema el calor es muy fuerte pero igual obliga a salir de casa, se impone el impulso vital de los niños que llenan la calle con su presencia. El poema plantea contrastes entre los niños y el mundo, uno generacional, están en la edad del juego y disponen de tiempo para no hacer nada, otro del ocio frente a la responsabilidad, pues sus deberes han acabado con el término del año escolar, a diferencia de los adultos que no tienen un periodo de vacaciones tan largo.

Para celebrar la infancia se necesita de este ocio, la voz del yo poético también la festeja pero desde la contemplación, pues supone la enunciación de un proceso de decodificación racional de una persona adulta.  Los niños hacen de la distracción su actividad primordial, no solo en el juego sino en el descanso, ellos piensan que investigar, son curiosos por eso recorren la calle vacía, quizá para conocer nuevos amigos o inventarse un juego.  Este es un poema descriptivo, donde la acción se centra en presentar el ethos de los niños, como actitud vital y despreocupada de reproducir la vida mediante el ocio.

Conclusión
La celebración de la infancia se traduce en el poder de los niños para llenar la calle con su presencia, así mientras ellos disfrutan de su ocio, dominan la escena porque la gente adulta está ocupada en sus obligaciones, las que están suspendidas en los infantes durante sus vacaciones de verano.

Lectura del poema | ‘La calle solitaria’, de William Carlos Williams en Poemaseninglés

Imágenes:

William Carlos Williams en Pollingerltd

William Carlos Williams en Famouspoetsandpoems

Transcripción del poema:

‘La calle solitaria’, de William Carlos Williams

La escuela ha terminado. Hace excesivo
calor para vagabundear. Erran
en claros vestidos por las calles
para matar el tiempo.
Han crecido. Llevan
llamas rosadas en la mano derecha.
De blanco de la cabeza a los pies,
con oblicuas, perezosas miradas;
en amarillas, sueltas telas,
cinturones y medias negras;
acariciando sus ávidas bocas
con palillos envueltos en azúcar rosada—
cada una lo sostiene en la mano como un clavel—
suben por la calle solitaria.

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