La distraída, de Pedro Salinas, el poeta que buscaba lo absoluto

A lo largo de la Historia, ha habido pocas generaciones literarias de la altura intelectual de la del Veintisiete. Buena muestra de ello es Pedro Salinas, profesor en prestigiosas universidades extranjeras y excepcional poeta del amor. En ‘La distraída’ trata el tema de las parejas que siguen unidas por costumbre.

Pocas generaciones literarias en la Historia ha habido que poseyeran el bagaje cultural de la española del Veintisiete. No es casualidad que uno de sus elementos aglutinantes fuera su común admiración por Luis de Góngora. Muchos de sus miembros eran profesores de lengua y literaturaJorge Guillén o Gerardo Diego, por ejemplo- y algunos añadían a esta faceta la de crítico literario como Dámaso Alonso, introductor de la Estilística en España.

Como los anteriores, Pedro Salinas (Madrid, 1892-1951) ejerció la docencia durante muchos años en distintas universidades europeas del prestigio, por ejemplo, de La Sorbona y, tras su exilio, también norteamericanas. Además, legó una importante obra crítica entre la que destacan textos magistrales sobre Rubén Darío, Jorge Manrique, el Modernismo o sus propios compañeros de generación, páginas éstas últimas que, por razones obvias, tienen enorme interés.

Foto de la Universidad de Cambridge

Una vista de la Universidad de Cambridge, donde Salinas fue profesor de español

Pero si por algo destaca Salinas es por su extraordinaria obra lírica. De su concepción de la poesía dan idea estas palabras suyas: «La poesía es una aventura hacia lo absoluto». Y, para llevarla a cabo, se apoya en tres elementos básicos: la autenticidad, la belleza y el ingenio o inteligencia, entendida como forma de profundizar en los sentimientos, es decir, de aproximarse a ese absoluto del que hablaba. En palabras de un afamado crítico, Leo Spitzer, se trata de una suerte de «conceptismo interior».

No obstante, al margen de consideraciones teóricas, si hay algo que caracteriza a la lírica de Salinas es la importancia que en ella tiene el amor, concebido como una vigorosa fuerza que otorga plenitud a la vida y da sentido al mundo. Todas sus formas tienen cabida en la obra del poeta madrileño. Buena muestra de ello es ‘La distraída’, en la que canta a algo tan habitual como las parejas que siguen juntas por mera costumbre, cuando uno de sus integrantes ya tan sólo está presente en cuerpo pero no en alma.

Así, el poeta hace saber a su amada que se da cuenta de que, si bien se mantiene a su lado, ya no está con él, de que es su misma lánguida presencia ausente la que le confirma su marcha. Bajo una aparente sencillez verbal, se oculta un riguroso trabajo en la búsqueda de los conceptos apropiados, que aparecen, de este modo, plenos de sentido y cargados de resonancias. Se trata, en suma, de una breve composición que evidencia el enorme talento lírico de Salinas para cantar al amor.

Podéis leer el poema aquí.

Fuente: Biografías y Vidas.

Foto: Elin B.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...