Mirtho de Gérard de Nerval

El poema Mirtho de Gérard de Nerval está dedicado a Venus como representación de la belleza en la mitología greco latina y como musa inspiradora del poeta que realiza una relectura de los textos clásicos para componer sus poemas. Venus despierta la desconfianza de Vulcano cada vez que sale, enojándolo por temor a que le engañe.

Gérard de Nerval (1808-1855) fue uno de los mejores poetas románticos franceses, quien rescató la mitología griega y romana como fuente de inspiración para sus poemas. En el poema Mirtho, dedica un brindis y su ebriedad a la diosa Venus, quien tenía por atributo en Murcia al árbol típico de la región, el mirto. La resalta por su hermosura, por su tradición en la literatura representada en Virgilio, quien la hizo madre de Eneas, el fundador del pueblo romano. Nerval se declara adepto a la literatura griega.

Gérard Nerval

Gérard Nerval

Nerval es un precursor del súper realismo, pues muchos de sus poemas integran el sueño y la vigilia. Este poema aparece en su libro Las Quimeras (1854), con otros sonetos de tema mitológico. Algunos de estos poemas se publicaron desde 1841, en este libro Nerval emplea un sincretismo religioso, sugerencia de alquimia y cartomancia e imágenes nítidas que lo catalogan como precursor del simbolismo. Nerval se reconoce cultor de los dioses griegos como Iaco, por inspiración de las musas.

Venus Mirtho: Venus es diosa de la belleza, imprescindible como referente de la poesía, pues ella tenía varios cultos según las regiones que difundían su creencia, también es motivo de erudición ya que Nerval alude a su matrimonio con Hefesto o Vulcano, el dios del fuego, cuando Mirtho pisa el volcán, atributo de su marido, hace que emane lava y se cubra el horizonte de cenizas. Pausilipo debe ser otra referencia a Vulcano, porque le da el atributo “brillante de mil fuegos”, el forjaba armaduras a dioses.

El yo poético bebe vino hasta embriagarse mientras contempla la belleza de Venus, en la metonimia de sus alegres ojos y su dorada trenza. Venus irradia su beldad como su supremo atributo, así debe ser para dedicarle el poema. Nerval representa en la belleza de esta diosa, la hermosura de la literatura greco latina, que modelará en su ficción. Los dioses del olimpo tienen interacciones interesantes que han sido releídas y reelaboradas por varios autores, incluso Gil de Biedma los emplea en su poesía confesional.


Nerval asume que si no hay efigies o simulacros de arcilla de Venus, su culto será cultivado por la lectura de Virgilio, ya que la fusión greco latina es base fundamental del logos europeo. Nerval maneja muy bien la fuente clásica, llevándola a un nivel lúdico de contemplación y a un símbolo de la belleza en poesía, pues el correlato masculino de Venus es Apolo. Al final del poema, Venus recibe el homenaje de los laureles, el mirto y las hortensias, como atributos suyos en la poesía.

El clasicismo: En Nerval el mito clásico está actualizado como arquetipo de belleza para dar continuidad a la poesía desde su esplendor greco latino. Nerval, cuyo verdadero nombre era Gérard Labrunie gustó mucho al genial Marcel Proust, quien lo consideró uno de los más grandes escritores franceses. Junto a Charles Baudelaire, se considera a Nerval en tránsito hacia la modernidad para las letras francesas. Venus despierta la admiración y el celo de Vulcano por temor a que le engañe.

Nacimiento de Venus

Nacimiento de Venus

Al admirar a Venus el poeta está elogiando el canon de la literatura clásica, incluso alude al origen del culto a Venus en el oriente de Europa, desde donde se reflejan los rayos solares sobre la frente de la diosa. El título del poemario las Quimeras, le permite a Nerval hablar de mitos, dioses y leyendas clásicas. Lleva los mitos a su interpretación en la realidad, haciéndoles existir de forma dialéctica y enriquece sus poemas con la intertextualidad o comunicación entre textos por tema, mención o alusión.

La salida de Venus motiva la ira de Vulcano, representado en la erupción volcánica, pues este dios desconfía de la fidelidad de su esposa. Vulcano, no tenía una buena representación física, pero gozaba de prestigio entre los dioses porque se interpuso entre Zeus y Hera, para defender a la diosa madre, con lo que consiguió que el Olímpico lo arroje del Olimpo dejándolo cojo. En la Eneida, Vulcano prepara a pedido de Venus, el escudo de Eneas, con escenas de los triunfos futuros de este héroe y de su descendencia.

El romanticismo: Este movimiento literario se caracterizó por la exaltación del yo. En este poema, aunque mesurada, la imagen del yo poético es la de un heredero de la literatura griega y de su tradición, que llega a recibir el amparo de la musa y diosa. Con Nerval se mantiene la literatura seria, en el deber ser del mito original. El romanticismo mezcla el mito con el sello personal del poeta, quien se proyecta en su texto literario para participar en él, también este rasgo facilita el desborde de la imaginación del poeta.

Vulcano

Vulcano

Tenemos ejemplo de continuación con una poesía de ornato en base a los mitos clásicos en el modernismo de Rubén Darío. Los románticos creían en el principio esotérico de la analogía universal, por aquel, el poeta era una especie de ser privilegiado, capaz de descifrar misterios. Creo que con todas estas ponderaciones se deja sin base el lugar común que creía en la posición  escapista del poeta romántico, es más si se remontan a ciudades antiguas es más por erudición y por actualizar leyendas de oriente y occidente.

No puede juzgarse de escapista a los poetas como Nerval que trascienden el mismo romanticismo, más bien lo que demuestran es un dominio de tradiciones muy rico y variado que son capaces de recrear en la ficción. Venus actúa como musa inspiradora en este poema, es símbolo de la literatura clásica que está revalorada en la poesía de Nerval. La acción del poema representa un rito de iniciación donde el yo lírico se consagra ante los dioses del panteón griego para luego brindar en honor a Venus.

Conclusión: La literatura clásica fue fuente de inspiración y aporte intertextual para el romanticismo. La mitología es tema recurrente del poemario Las Quimeras de Nerval, hecho que permite el diálogo entre sus poemas al interior del libro. En este poema, la diosa Venus es llamada por otro de sus nombres, Mirtho, que representa el árbol que fue su atributo en Murcia. Venus como esposa de Vulcano interactúa con el panteón greco latino para aludir a su literatura y referir al mito que se actualiza en este poema.

Imagen Nerval: alnr
Imagen Venus: Johann en Wikipedia
Imagen Vulcano: Dodo en Wikipedia

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