Por vez primera en España, la poesía de Scott Fitzgerald

Escritas a lo largo de toda su vida, son, principalmente, composiciones sobre lo cotidiano y aparecen bajo el título de ‘Poemas de la era del jazz’.

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El estadounidense Francis Scott Fitzgerald (Saint Paul, Minnesota, 1896-1940) formó parte de la llamada “Generación Perdida”, aquel grupo de escritores norteamericanos que disfrutó el París de entreguerras a tragos de absenta y del cual formaban parte William Faulkner, Ernest Hemingway, John Steinbeck o John Dos Passos. Todos cultivaron fundamentalmente la novela y, si tocaron otros géneros, fue de manera esporádica.

Y Fitzgerald no constituyó una excepción. Entre sus obras, hay títulos magistrales como ‘Suave es la noche’, inspirada por la enfermedad mental de su esposa; ‘A este lado del Paraíso’, relato autobiográfico sobre los años juveniles del autor, y la novela breve ‘El curios caso de Benjamín Button’, cuyo protagonista, en lugar de envejecer, va haciéndose más joven.

Pero, sobre todo, Fitzgerald nos ha legado ‘El gran Gatsby’, una obra que ha marcado época como retrato de los “felices años veinte” en Estados Unidos y que ha sido varias veces llevada al cine aunque la mejor versión fue la realizada por Jack Clayton en 1974 con Robert Redford y Mia Farrow como protagonistas.

El caso es que un extraordinario novelista como Scott Fitzgerald tuvo como primera inclinación la lírica. De hecho, escribió poemas durante toda su vida que sólo serían publicados en Estados Unidos tras su muerte. Pero nunca verían la luz en España. Hasta ahora, pues la Editorial Visor acaba de llevarlas a las librerías con el título de ‘Poemas de la era del jazz’.

Las composiciones que lo integran se ciñen, principalmente, a la vida cotidiana. Como el titulado ‘Fútbol’, que escribió a los 15 años cuando ansiaba convertirse en jugador. Otros son irónicos como ‘La gran cena de la Academia’, donde satiriza la doble moral del mundo de Hollywood. Sin embargo, ‘A una querida infiel’ y ‘Para que no olvidemos’ son de tono sentimental pues están dedicados a su amante Stella Graham. En cualquier caso y a pesar de sus deseos, hay que decir que Scott Fitzgerald fue mucho mejor novelista que poeta.

Vía: ‘El Mundo’.

Foto: Carl Van Vechten en Wikimedia.

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