Soneto a la libertad, de Dámaso Alonso, el erudito de la Generación del Veintisiete

Dentro del Grupo poético del 27, Dámaso Alonso aporta la erudicción. Él fue quién acercó a sus compañeros la obra de Góngora, modelo unificador de todos ellos. Pero Alonso también fue un extraordinario poeta que, en Soneto a la libertad, realiza un canto a esta virtud humana.

La Generación del Veintisiete es, en buena medida, responsable de que los primeros años del siglo XX sean considerados como la Edad de Plata de la literatura española (la de Oro serían los siglos XVI y XVII).

Un periodo en que coinciden intelectuales anteriores, como los del Noventa y Ocho y los novecentistas de Ortega y Gasset, más inclinados a la prosa, con otros más jóvenes y dados a la lírica de la talla de Pedro Salinas, Gerardo Diego, Federico García Lorca o Vicente Aleixandre.

Foto de la Academia de la Lengua

Sede de la Real Academia Española de la Lengua, de la que Alonso fue muchos años director

Sin embargo, dentro del Grupo poético del Veintisiete, quién constituye su auténtico guía intelectual es Dámaso Alonso (Madrid, 1898-1990), tan importante poeta como erudito, que fue el que les acercó a Góngora –personalidad lírica que los aúna- con su edición crítica de las Soledades.

Y es que, en Alonso, es tan importante su labor poética como su magisterio literario. Sus obras ensayísticas acerca de la literatura española revelan a un analista culto y sagaz, que nos ha legado algunas de las páginas más valiosas para conocer la obra del citado poeta cordobés o de San Juan de la Cruz, por poner tan sólo dos ejemplos. Por si ello fuera poco, desde su asiento en la Real Academia Española de la Lengua ejerció un papel fundamental para evitar la fragmentación del castellano.

Como poeta, su altura no es menor. Tras iniciarse en la poesía pura, en la línea que entonces marcaba Juan Ramón Jiménez, atravesó un periodo de inactividad del que despertó con la brutal sacudida de la Guerra Civil española.

Así, en 1944, publica Hijos de la ira, un libro realmente estremecedor. Inserto en lo que en aquel momento se denominaba poesía desarraigada y que no era otra cosa que una lírica profundamente existencial, la obra constituye un compendio de preguntas angustiadas acerca del sentido de la vida humana. Escrito en versículos, el lenguaje es desgarrado y, a veces, brutal.

Pero Dámaso Alonso es también un excelente sonetista. Buena muestra de ello es Soneto a la libertad, un canto exaltado a la grandeza de ésta, que constituye, en sus palabras, «libre llama de Dios». Tras imprecar a aquéllos que tratan de subyugarla, el poeta alza su grito, que es «conciencia de hombre sublevada» y que nadie logrará acallar por mucho que amordacen su pensamiento.

En suma, nos encontramos ante una bellísima composición que constituye uno de los más elevados cantos poéticos a la libertad que se hayan escrito.

Podéis leer el poema aquí.

Fuente: Comunidad Cnice.

Foto: Academia de la Lengua: Adalberto H. Vega en Flickr.

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