Los libros que más gente dice haber leído (y es mentira)

Con motivo de la celebración del Día del Libro inglés este 5 de marzo se ha preguntado por los libros que más a menudo se dice haber leído, cuando es mentira. El ganador por goleada es el citado ‘1984’, que un 42% de los encuestados no se atreve a reconocer en público que no ha leído.

'194' de George Orwell en edición Livre de Poche

'194' de George Orwell en edición Livre de Poche

Os propongo un experimento. Todos habéis leído ‘1984’ de George Orwell, ¿verdad? ¿Sí? ¿Todos? Bien. Ahora preguntad a conocidos vuestros si también lo han leído, y en caso de respuesta afirmativa, replicad de sopetón: “Menudo final más trepidante, ¿eh? ¡Menos mal que el protagonista tenía un as en la manga!”. Si tu interlocutor no te mira con horror, o murmura confusamente que no lo recuerda bien, sabrás que es una de las numerosas personas que miente sobre ‘1984’. Es tan frecuente, de hecho, que es estadísticamente probable que tú también hayas mentido.

Los ingleses hacen las encuestas más peregrinas sobre sus hábitos lectores que uno pueda imaginar, pero estas revelan aspectos que en otros universos pasan desapercibidos. Con motivo de la celebración del Día del Libro inglés este 5 de marzo se escogió un tema innovador: los libros que más a menudo se dice haber leído, cuando es mentira. El ganador por goleada es el citado ‘1984’, que un 42% de los encuestados no se atreve a reconocer en público que no ha leído.

Le sigue ‘Guerra y Paz’ de Leon Tolstoï, citado por un 32% de mentirosillos, y cierra el podio el ‘Ulises’ de James Joyce, con un 25%. Es curioso ver que este libro, tan impopular entre el gran público, logre sólo un tercer puesto, pero quizás esa sea precisamente la razón: el ‘Ulises‘ tiene tal mala fama que pocos se siente avergonzados de no leerlo. El cuarto puesto excede lo literario para entrar en lo sociológico. El libro sobre el que un 24% miente cuando dice que lo ha leído es la Biblia.


En cifras absolutas, un 65% de los encuestados admitió haber mentido alguna vez hablando de libros que no había leído, frente a un 33% que declaró no haber mentido jamás. Más interesante aún es indagar en los motivos que llevan a la gente a caer en estas mentirijillas piadosas. La mayoría dijo hacerlo para impresionar a los demás en primer lugar, y para ocultar sus verdaderas preferencias literarias en el segundo. Que serían J. K. Rowling para el 61% de los encuestados y John Grisham para el 32%

La encuesta da otros datos interesantes, por ejemplo sobre la clase de libros que les gustaría escribir a los lectores. Las mujeres optarían por novelas de misterio o thrillers policíacos mientras que los hombres se decantan por la fantasía y la ciencia-ficción.

En el ámbito de la motivación el dinero se lleva la delantera: la idea de hacerse rico es lo que empujaría a la mayoría de los encuestados a escribir, por encima del placer de contar una buena historia. El 16% de los hombres y el 9% de las mujeres confesaron, finalmente, poseer manuscritos que nunca habían sido publicados.

'Guerra y Paz' de Leon Tolstoï en edición DeBolsillo

'Guerra y Paz' de Leon Tolstoï en edición DeBolsillo

El sondeo revela por último algunas otras pequeñas miserias asociadas al hábito lector. El 62% de los lectores practica todavía la barbaridad de doblar las esquinas de las páginas para marcar el punto de lectura. Un 48% ha comprado un libro para regalarlo a un amigo y se lo ha leído primero. Un 14% todavía comete el pecado de juventud de escribir sobre los libros de la biblioteca.

Aunque muchos de los datos de esta encuesta son simplemente curiosos y anecdóticos (sobre todo los de la última tanda), nos dicen mucho sobre los prejuicios que reinan aún entre los lectores.

El caso inglés es extrapolable al resto: en un mundo en el que se dice leer a Orwell para no parecer tonto, pero luego se lee a Rowling a escondidas, sólo sale ganando la hipocresía. El único lector verdaderamente libre es el lector sin complejos. Los otros son como aquella actriz a la que preguntaron por Vargas Llosa y respondió: “Le sigo mucho, aunque no he tenido la suerte de leer nada suyo…”

Mucho de la demagogia, polémica y estéril dialéctica entre alta y baja literatura quedaría obsoleto si todos saliéramos del armario en pos de un objetivo común: leer sólo bueno, venga de dónde venga. Claro que esto choca con el capítulo de las motivaciones, donde reina el dinero.

El mercado editorial, cada vez más obsesionado con los bestseller, ha creado la percepción de que si no eres la estrella (el autor que todo el mundo compra, del que todo el mundo habla) eres un fracaso. La médula de la literatura la componen trabajos humildes de expectativas cercanas, pero para el gran público ese mundo sigue siendo tan remoto como la cara oscura de la luna.

Imágenes | Trazos en el bloc, Things Chris hasn’t read

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