‘A la deriva’, de Horacio Quiroga

Hay personas que parecen nacer perseguidas por un hado de fatalidad. Este es el caso del escritor uruguayo Horacio Quiroga, quién terminaría suicidándose. Autor de una magistral novela larga, ‘Anaconda’, su mayor aportación a la Literatura son sus relatos breves, en los que muestra una personal visión de la selva amazónica. Buen ejemplo de ello es ‘A la deriva’, perteneciente al volumen ‘Cuentos de amor, de locura y de muerte’, y que nos presenta los pensamientos de una persona que, picada por una serpiente, trata de llegar a un poblado para que la curen.

Algunas personas parecen marcadas por la tragedia desde su nacimiento. Es como si vinieran al mundo señaladas por un hado funesto que las persigue, golpeándolas una y otra vez y minando su existencia. Por ello, no es de extrañar que, en muchos casos, acaben decidiendo suicidarse.

Horacio Quiroga

Horacio Quiroga

Esta situación afecta a personas de todas las clases y profesiones pero es más conocida cuando quién la padece se dedica a la Literatura por el impulso de notoriedad que ésta proporciona y porque, muchas veces, sus obras muestran su tragedia personal.

Un caso evidente de lo que señalamos es el escritor uruguayo Horacio Quiroga (Salto, 1878-1937), quién perdió a varios seres queridos de forma trágica y que acabaría suicidándose en 1937, dejando tras sí una obra extraordinaria.

Fue Quiroga un hombre inquieto, aficionado a la ciencia y a la aventura. Las varias expediciones que realizó a la selva amazónica le proporcionaron un conocimiento de aquélla -en su grandeza y también en su crueldad- del que muy pocos escritores podían presumir.


Y, en este sentido, aunque se definía a sí mismo como ‘franco soldado del materialismo filosófico’, hay en su descripción de la Naturaleza una trascendencia que casa muy poco con éste. En Quiroga, la selva tiene vida propia, sus animales cobran existencia autónoma y simbolizan el poder de la tierra. Quizá el mejor ejemplo de ello sea su única narración larga, ‘Anaconda’, aparecida en 1921 y cuyo título se refiere precisamente a la gigantesca serpiente que simboliza ese poder de la selva.

Pero lo mejor que ha legado a la Historia de la Literatura son sus cuentos y narraciones breves, gran parte de ellos recogidos en los volúmenes ‘Cuentos de amor, de locura y de muerte’ (1917) y ‘Cuentos de la selva’ (1918), en los que queda aún más patente su especial sensibilidad a la hora de describir la Naturaleza.

Reconstrucción de la primera casa de Quiroga en San Ignacio

Reconstrucción de la primera casa de Quiroga en San Ignacio

Buen ejemplo de ello es ‘A la deriva’, un magistral relato que narra los pensamientos de un habitante de esa inmensa selva que, picado por una serpiente, va experimentando los efectos del veneno hasta que acaba muriendo mientras trata de llegar a un poblado donde lo socorran.

Es, por tanto, una trama sencilla, pero la visión que presenta de ese proceso –con evidentes rasgos naturalistas– y, sobre todo, de la grandiosa Naturaleza que el infeliz recorre hace de este breve cuento una obrita extraordinaria. Por algo se ha considerado a Quiroga uno de los grandes prosistas de la Literatura Hispanoamericana moderna.

Fotos: Horacio Quiroga: Eamezaga en Wikipedia | Casa de Quiroga: Yuzul en Wikimedia

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