‘Adiós, señorita Ruth’, de Emlyn Williams

Una historia de superación personal protagonizada por una testaruda profesora y un adolescente con talento innato para el estudio.

Mina en Gales

La Historia del Teatro está repleta de actores que también han sido dramaturgos. Desde los antiguos cómicos del Medievo, pasando por el propio William Shakespeare, han sido muchos los que han combinado ambas facetas. No es casual la referencia al gran escritor británico porque los escenarios del Reino Unido han sido quizá los más pródigos en este tipo de artistas. Por citar a algunos contemporáneos, cabe mencionar a Peter Ustinov y al Nobel Harold Pinter.

Y, como ellos, al galés Emlyn Williams (Mostyn, Flintshire, 1905-1987), quien inició su carrera actoral en la Sociedad Dramática de la Universidad de Oxford. Casi al tiempo, empezó a escribir para ella y, desde entonces, alternaría ambos trabajos e incluso realizaría alguna incursión en el cine.

La única película que dirigió y en la que también escribió el guión y participó en el reparto fue ‘The last days of Dolwyn’ en 1949, una cinta que, curiosamente, supuso el debut en el séptimo arte de un desconocido muchacho galés llamado Richard Burton. Como autor dramático, Williams se dio a conocer con un “thriller” titulado ‘Al caer la noche’, en el que así mismo interpretaba el papel del asesino. Obtuvo gran éxito y fue llevada al cine. De hecho, aún se repone cada cierto tiempo en los escenarios británicos y estadounidenses. Pero quizá su obra más conocida sea ‘The corn is green’, traducida en España como ‘Adiós, señorita Ruth’.

Williams había nacido en el seno de una familia de clase obrera que habitaba en un pueblo minero de Gales. Y sus vivencias sirven de marco para el desarrollo de la pieza, que se estrenó en el Duchess theatre de Londres en 1938 interpretada por el mismo autor en el papel del protagonista, Morgan Evans.

La obra narra los desvelos de la señorita Moffat -Ruth en la versión castellana-, una profesora de inglés que lucha porque sus alumnos tengan un futuro mejor que la dura vida de la mina. Para ello, debe convencer incluso a los rudos habitantes del pueblo, que sólo ven un futuro para sus hijos en la profesión que sus familias vienen ejerciendo desde hace décadas. Finalmente, triunfan las tesis de la maestra cuando uno de sus discípulos, el citado Morgan Evans, pasa de ser un adolescente analfabeto a graduarse con honores. Se trata, en suma, de una bella historia de superación personal que dio popularidad a Williams, entre cuyas obras posteriores destacan ‘La estrella de la mañana’ o ‘La luz del corazón’.

Vía: Web dedicada al escritor.

Foto: Loco Steve.

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