‘Cuentos completos’ de Antón Chéjov

La editorial Páginas de Espuma inicia la publicación de los más de seiscientos relatos breves del autor ruso, uno de los grandes maestros del género.

Foto Antón Chéjov en Teatro de Moscú

A lo largo de la Historia de la Literatura, ha habido escritores que sintieron especial predilección por el relato breve. Lo cultivaron abundantemente y llegaron a convertirse en verdaderos maestros de ese género. Por citar algunos ejemplos, mencionaremos a Guy de Maupassant en las letras francesas, a Edgar Allan Poe en las norteamericanas y, en lo que respecta a autores hispanoamericanos, a Horacio Quiroga, Leopoldo Alas, «Clarín», o Jorge Luis Borges.

De idéntica forma, en la Literatura Rusa ha habido un extraordinario autor de relatos breves: Antón Pávlovich Chéjov (Taganrog, 1860-1904), del que ahora la editorial Páginas de Espuma nos ofrece sus ‘Cuentos completos’, una labor realmente titánica pues reúne más de seiscientos, un tercio de ellos inéditos en español.

Perteneciente a una familia de clase media que se arruinó, Chéjov estudió Medicina. Precisamente, para costearse la carrera empezó a escribir en distintos periódicos y revistas. Poco a poco, fue ganándose un nombre en el panorama literario y en 1886 publicó su primera colección de relatos con el título de ‘Cuentos de Melpómene’, a la que seguiría, al año siguiente, ‘Al anochecer’ con la que obtuvo el Premio Pushkin. Por entonces comenzó a padecer los primeros síntomas de la tuberculosis que le acompañaría toda su vida. Tras una temporada en Ucrania para reponerse, volvió a Moscú y estrenó ‘La gaviota’, una obra dramática. Fue un fracaso hasta que Konstantín Stanislavski, un maestro de la escena, se animó a representarla cosechando excelentes críticas. Sería el principio de una colaboración entre su Teatro del Arte y Chéjov, que escribió para él otras tres obras: ‘Tío Vania’, ‘Las tres hermanas’ y ‘El jardín de los cerezos’.

Taganrog, tierra natal de Chejov

Al tiempo, siguió escribiendo relatos breves. A grandes rasgos, diríamos que los cuentos de Chéjov -si bien los creó de todos los tipos- se caracterizan por representar, con una técnica levemente naturalista, a la sociedad rusa de su época incluyendo toda clase de personajes típicos como el funcionario, el militar o el campesino, todos ellos atribulados por sus problemas.

Algunos de estos relatos, como ‘La sala número seis’, ‘La estepa’, ‘El gordo y el flaco’, ‘La casa con mansarda’ o ‘El hombre enfundado’, son verdaderamente magistrales y constituyen un reflejo de la Rusia previa a la Revolución de 1917 mejor que cuanquier estudio sociológico. Pero también sabe Chéjov entrar en el alma de sus personajes. En muchos de sus cuentos ahonda en ella de forma extraordinaria.

El ambicioso proyecto de la editorial Páginas de Espuma se propone clasificar todo el «corpus» narrativo del autor ruso para publicarlo en cuatro volúmenes -a razón de uno por año- de mil doscientas páginas cada uno. En total, unos seiscientos relatos breves que irán acompañados por abundancia de notas, tablas, índices y apéndices. Todo ello preparado por Paul Viejo, especialista en las letras rusas y también escritor, con la aspiración de convertirse en la edición «definitiva» de los cuentos de Chéjov. De momento, podemos encontrar en las librerías el primer tomo, que abarca los escritos entre 1880 y 1885, un total de doscientos cuarenta, desde el primero que publicó (‘Carta a un vecino erudito’) hasta ‘Un drama de caza’, algunos de ellos inéditos en castellano.

Vía: ‘ABC’.

Fotos: Pablo Sánchez y Alex Malev.

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