‘La dama de Urtubi’, de Pío Baroja

El cuento literario es un género excepcional que han cultivado casi todos los grandes escritores. En ocasiones, éstos son muy diferentes a sus novelas largas. Éste es el caso de Pío Baroja, cuyos relatos breves, sobre todo los ambientados en su tierra vasca, nada tienen que ver con sus novelas mayores, profundas y filosóficas, sino que, al modo de ‘Zalacaín el aventurero’, están plagadas de los paisajes, las tradiciones y las personas que el escritor vió en su infancia.

El cuento o relato breve es uno de los géneros más fascinantes de la literatura. Un narrador, cuyo nombre no recordamos, señalaba que es mucho más difícil escribir una obra de este tipo que una novela larga, pues la breve debe tener condensados todos los ingredientes de aquella en muchas menos líneas.

Pío Baroja y Nessi

Pío Baroja y Nessi

Tan importante es este género que prácticamente todo los grandes narradores que ha habido lo han practicado. No obstante, en ocasiones, no deja de sorprendernos leer relatos breves de algunos autores.

Es el caso de Pío Baroja y Nessi (San Sebastián, 1872-1956). Extraordinario y prolífico novelista, sus obras mayores reflejan la condición humana como pocos han conseguido, con una carga filosófica y un pesimismo abrumador. El vasco no alberga ninguna confianza en el Hombre y para él la vida carece de sentido. Basta, para comprobarlo, leer novelas como ‘El árbol de la ciencia’ o ‘La busca’.

Si a ello añadimos que era hombre de carácter solitario y amargado, nos resulta aún más sorprendente encontrar relatos suyos como el delicioso ‘La dama de Urtubi’. Esta narración breve, incluida en el volumen ‘Fantasías vascas’, se encuentra en las antípodas de las novelas citadas.

En el incomparable marco natural de su tierra, nos cuenta la historia de Leonor, la sobrina del señor de Urtubi, que está enamorada de Miguel Machain, un muchacho plebeyo que ha estado haciendo fortuna en las Indias para poder casarse con ella. Todo ello con el trasfondo ambiental del mundo de la brujería, tan presente en la zona norte de Navarra.

Presenciamos en la obra como la jefa del aquelarre pretende casar a Leonor con el señor de Saint-Pée y, para hacerla sucumbir, la lleva engañada a la celebración del de la noche de San Juan. Pero Miguel, ayudado por algunos amigos, entre los que destaca el fiel Errotabide, se presentará allí para rescatarla.

Monumento a Pío Baroja, en el Retiro, Madrid

Monumento a Pío Baroja, en el Retiro, Madrid

El acostumbrado estilo de Baroja, de frases cortas y escasos pasajes descriptivos, se hace aquí mucho más explícito y calmado. De hecho, resulta hermosísimo como nos habla de las tradiciones vascas y nos dibuja los paisajes que los protagonistas van recorriendo.

Parece como si Baroja, al hablarnos de su tierra, se transformase. No encontraremos aquí al hombre desilusionado del mundo y de sus congéneres, sino al admirador incondicional de su tierra y sus gentes, con sus tradiciones sencillas, sus leyendas y su modo de vida natural.

En suma, nos encontramos ante un relato extraordinario, tanto por la belleza de lo que se nos narra como por la forma de hacerlo, que nos proporciona un refrescante mosáico de naturaleza y gentes sencillas y limpias de espíritu.

Fotos: Pío Baroja: Claudio Elías en Wikipedia | Monumento a Baroja: Javier Carro en Wikipedia

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