‘La estrategia Bellini’, de Jason Goodwin

La literatura occidental siempre ha sentido fascinación por Oriente. En la actualidad, uno de los novelistas que mejor conoce aquella zona, en concreto Estambul, es Jason Goodwin, creador del detective eunuco Yashim Togalu, quién, en ‘La estrategia Bellini’, deberá viajar a Venecia para recuperar un retrato de Mehmet II.

Desde siempre, la literatura occidental se ha interesado por Oriente. Las fastuosas cortes de aquellos países han ejercido en los escritores de este lado del mundo una fascinación enorme. Y ya no nos referimos al escapismo romántico, que buscaba lugares exóticos en los que combatir su hastío vital, sino al gusto por aquellos escenarios y aquellas culturas como lugares en que desarrollar sus argumentos.

Un eunuco

Un eunuco

De entre los novelistas actuales, uno de los que más ha profundizado en ello es Jason Goodwin (1964), de modo muy especial en la ciudad de Estambul, de la que se confiesa enamorado. No en vano, estudió Historia bizantina en la Universidad de Cambridge y, desde entonces, toda su obra se ha centrado en esa urbe: Desde ‘Un paseo por Estambul’ hasta la serie de novelas protagonizadas por el detective eunuco al servicio del Sultán, Yashim Togalu, iniciada con ‘El Árbol de los Jenízaros’Premio Edgar-, continuada con ‘La serpiente de piedra’ y de la que la obra que nos ocupa es su tercera entrega.

‘La estrategia Bellini’ (Editorial Seix-Barral, 2009) nos transporta al Estambul de 1840. Allí corre el rumor de que un retrato del héroe otomano Mehmet II, realizado por Bellini y perdido durante siglos, ha aparecido en la ciudad de Venecia. Como el Sultán desea tenerlo a toda costa, encarga al detective Yashim que lo recupere.

Para ello, el eunuco se traslada a Venecia en compañía del embajador polaco Palieski, que hará de improvisado ayudante. Por esa ciudad decadente transitan marchantes de arte poco escrupulosos, oportunistas y nobles que han perdido el esplendor de otros tiempos.


La aparición de dos cadáveres en el canal hará ver a Yashim que la persecución del cuadro será más peligrosa de lo que pensaba. Y, en efecto, se verá sumido en una conspiración para derrocar al trono turco y repartirse sus despojos entre las potencias europeas.

Palacio del Sultán, en Estambul

Palacio del Sultán, en Estambul

Rasgo destacado de esta nueva entrega es el papel creciente que va adoptando a lo largo de la obra el personaje del embajador polaco, en detrimento del protagonista, que hace pensar en una hipotética intención del autor de crear una pareja de detectives al estilo de Holmes y Watson.

La novela está bien escrita y el argumento bien desarrollado. Pero, sobre todo, destacan los pasajes sobre Estambul, ciudad crisol, a medio camino entre Oriente y Occidente, en la que conviven razas y religiones y, por ello, es lugar idóneo para la intriga y el crimen.

Fotos: Eunuco: Mariule en Wikipedia | Palacio del Sultán: Gryffindor en Wikipedia

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