‘La muerte de Iván Ilich’, de León Tolstoi

La literatura rusa, especialmente en el siglo XIX, ha dado a las letras universales algunos grandes genios. Uno de ellos es, sin duda, Tolstoi, quién, en ‘La muerte de Iván Ilich’, critica a la burocracia y a la sociedad zarista, al tiempo que reflexiona sobre la muerte.

La literatura rusa ha aportado alguno de los más grandes escritores de las letras universales, sobre todo en la época contemporánea. Nombres como Pushkin, Gogol, Dostoievski o Tolstoi forman parte, con todo derecho, del selecto grupo de grandes genios de la literatura.

Retrato de León Tolstoi

Retrato de León Tolstoi

Si, además, nos ceñimos al periodo que abarca desde 1850 hasta 1900, en el que la novela vivió su etapa dorada y el Realismo su apogeo, este hecho se hace aún más evidente. En cualquier antología narrativa de estos años que se precie, los nombres de Dostoievski y Tolstoi deben aparecer incuestionablemente.

Asímismo, la peculiar idiosincrasia del pueblo ruso y sus condiciones sociopolíticas hicieron que el Realismo narrativo presentase en estos autores –junto a la base común- rasgos propios y distintivos del cultivado en otros países. Entre ellos, cabe destacar, fundamentalmente, dos.

De una parte, un idealismo o espiritualismo que los lleva a indagar en los aspectos menos visibles del ser humano. Mientras en otros lugares, el narrador realista se ceñía a presentar la realidad con técnica fotográfica, en Rusia nunca se dejaron de lado los aspectos espirituales del hombre.


Y, de otra, la implacable crítica social y política al régimen zarista, especialmente a su aparato burocrático. La burocracia del estado de los Romanoff ha pasado a la historia como un sistema kafkiano en el que el ciudadano era permanentemente vigilado y, en muchos casos, encarcelado sin acusación previa, de tal suerte que éste no sabía los motivos y, consecuentemente, no podía defenderse.

‘La muerte de Iván Ilich’ responde a todas estas características. Fue publicada por vez primera en 1886 y es una novela breve. El protagonista, Iván, acaba de morir y asistimos a su velatorio. Así comienza la obra. Pero esta circunstancia da pié a Tolstoi para analizar lo que fue su vida: su educación desde niño para entrar a formar parte de la burocracia zarista, los pasos que va dando hasta alcanzar un cargo de cierta relevancia dentro de ella o su boda; y como, tras un simple accidente doméstico, muere y todo lo que ha construido se viene abajo.

Casa de Tolstoi en Yasnaia

Casa de Tolstoi en Yasnaia

Además de una crítica al sistema político de los Romanoff, Tolstoi reflexiona en la obra sobre la muerte y en ella destaca el pormenorizado estudio psicológico que realiza de la personalidad de Iván. No obstante, pese a que la novela fue considerada por algunos colegas suyos –por ejemplo, Nabokov– como una de las más grandes de la literatura rusa, a nuestro juicio, dista mucho de ser, siquiera, una de sus mejores obras. ‘Ana Karenina’ o ‘Guerra y paz’ la superan con creces.

Fotos: León Tolstoi: Alex Bakharev en Wikipedia | Casa de Tolstoi: Ghirlandayo en Wikipedia

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