‘Las leyes de Prakriti’, de Víctor Vegas

En la Red se puede encontrar un sin fin de cosas interesantes. Incluso existen páginas web que permiten publicar y dar a conocer sus obras a escritores noveles. Y, en ocasiones, puede uno llevarse una sorpresa. Es el caso de Víctor Vegas y ‘Las leyes de Prakriti’, relato breve que, apartir de una leyenda india, revela una visión propia del Gregor Szamza kafkiano.

El mundo editorial ya no es lo que era. Hace unos años, existían unas pocas casas que publicaban un escaso número de libros al año y casi todos de escritores consagrados. En cambio, hoy día algo ha cambiado. Las editoriales han proliferado y existen gran número de ellas. No obstante, siendo un desconocido, aún resulta difícil publicar.

Imagen de la cultura india

Imagen de la cultura india

Menos mal que ha venido Internet en socorro de los aspirantes a ver un día sus obras difundidas. En la Red, existen algunas webs que permiten a cualquier escritor hacer públicas sus creaciones gratuitamente. Y, a nuestro juicio, no está de más darse –de cuando en cuando- un paseo por ellas, pues podemos encontrarnos gratas sorpresas.

Una de ellas ha sido ‘Las leyes de Prakriti’, del escritor venezolano Víctor Vegas (1967). Residente en Caracas e ingeniero de profesión, Vegas mantiene una relación adictiva con la literatura –según confesión propia, ‘escribir es el mayor de mis vicios. He intentado dejarlo pero ha sido en vano’-, de la que logró desengancharse durante ocho años, pero volvió a caer.

Y parece que debemos congratularnos de ello, porque este relato –el primero que leemos de este narrador- nos ha dejado un buen sabor de boca. Inspirándose en una leyenda india que dice que si una persona causa un perjuicio a un animal, cuando muera, se reencarnará en él, Vegas edifica un cuento en el que un niño que maltrata a su mascota es atropellado por un coche y despierta reencarnado en esa especie.

Una mascota

Una mascota

La narración está magníficamente construida. En ella se nos van mezclando los pensamientos del niño con el recuerdo de un sueño que ha tenido – sobre el que volveremos- y con su actividad matinal, hasta llegar al desenlace. El ritmo es fugaz y todo el relato está excelentemente condensado.

Si hubiera que ponerle una pega, a nuestro juicio ésta sería el final, que no desvelaremos, pero al que –a nuestro juicio- le sobra el último giro, pues sólo sirve para enredar la trama. Sin él hubiera resultado un relato al más puro estilo del Gregor Szamza kafkiano.

No obstante lo dicho, el relato nos parece muy estimable. Hemos leído por ahí cosas publicadas en caras ediciones de muy inferior calidad. Como parece ser que su autor nunca ha publicado sus obras literarias, desde aquí le animamos a seguir intentándolo.

Fotos: Imagen de la cultura india: Anantashakti en Wikimedia | Mascota: Oliver Bonjoch en Wikipedia

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