‘Nuestro hombre en La Habana’, de Graham Greene

La novela de espionaje tuvo un importante desarrollo en los tiempos de la ‘Guerra fría’. Pero esta narración de Greene, ‘Nuestro hombre en La Habana’, presenta una peculiaridad: en ella trata el mundo de los espías, en efecto, pero con una visión irónica e incluso humorística, pues su protagonista, además de poca vocación, tiene escasos conocimientos de este trabajo.

La novela de intriga y espionaje es un género muy abundante hoy en día, y casi todas ellas acaban por constituir verdaderos superventas. Pero el gran apogeo de este tipo de narraciones se produjo, sin duda, en la época de la ‘Guerra fría’, es decir, en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo. El momento era proclive, pues un mundo dividido en dos bloques en permanente amenaza de conflicto se prestaba a ello.

Una portada de la obra

Una portada de la obra

Lo que ya no es tan frecuente es una novela que, adoptando este asunto, lo trate de forma irónica e incluso humorística. Y este es el caso de ‘Nuestro hombre en La Habana’, de Graham Greene.

Greene (Berkhamstead, Hertfordshire, 1904-1991) es, sin duda, uno de los mayores novelistas ingleses del siglo XX. Combinó narraciones que podríamos calificar como existenciales, en las que el componente religioso es fundamental –‘El poder y la gloria’ quizá sea su máximo exponente-, con otras de tipo político, policiaco y de espionaje –‘El tercer hombre’ o ‘El americano impasible’ son dos buenos ejemplos-, y en todas ellas la calidad literaria es excelente.

‘Nuestro hombre en La Habana’, publicada en 1958, pertenece al segundo tipo que hemos mencionado, con la particularidad, como decíamos, de que el tratamiento que se brinda a este caso de espionaje es claramente irónico.


Jim Wormold es un inglés que vive en la capital cubana dedicado a la venta de aspiradoras. Como el negocio flojea y quiere costearle unos buenos estudios a su hija Milli, decide entrar al servicio del espionaje británico.

Pero, como no tiene ni vocación ni la menor idea del modo de obtener documentos para ellos, comienza a enviarles informes falsos –por ejemplo, les manda, haciéndolos pasar por planos de bombas, esquemas de sus propias aspiradoras-. Todos ellos son muy estimados por el servicio secreto, que lo tiene en gran consideración.

Una calle de Antibes, donde Greene vivió muchos años

Una calle de Antibes, donde Greene vivió muchos años

Como vemos, se trata de un relato cargado de humor, que, no obstante, plantea una reflexión profunda: en tiempos revueltos, las personas normales, a veces, deben tomar decisiones extremas, que pueden poner en riesgo incluso su vida. Por otra parte, la obra no desmerece en cuanto a calidad literaria de otras más profundas del autor. Greene es un extraordinario escritor y ello se aprecia incluso en novelas de menor calado.

Sin duda, ahora que llegan las vacaciones y el momento es proclive a lecturas más ligeras, ‘Nuestro hombre en La Habana’ será una excelente distracción de calidad para nuestro ocio.

Fotos: Portada: tomada de la web de El Corte Inglés | Antibes: Kenshin en Wikipedia

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