Lumen reedita ‘París era una fiesta’, de Ernest Hemigway

Un inigualable testimonio de la vida de los escritores norteamericanos en el bohemio París de entreguerras, entre los que se hallaba el propio Hemingway, acogidos bajo el mecenazgo de Gertrude Stein. Fue el primer éxito del autor de ‘El viejo y el mar’.

Figura de Ernest Hemingway

Figura en cera de Ernest Hemingway

En las primeras décadas del siglo XX, París era la capital de la cultura, donde confluían intelectuales y artistas de todo el mundo. Allí arribó en 1922 un joven norteamericano con ínfulas literarias llamado Ernest Hemingway(Oak Park, 1899-1961). Pese a sus pocos años, había vivido ya la enorme tragedia de la Primera Guerra Mundial, en la que participó como conductor de socorro y fue herido, circunstancias en las que basaría su novela posterior ‘Adiós a las armas’.

En la ciudad del Sena existía una suerte de colonia de escritores norteamericanos bajo el amparo de Gertrude Stein, cuyos salones eran considerados el centro de la vanguardia artística por ser asiduos a ellos Picasso, Cézanne, Gauguin, Renoir o Henri Matisse, entre otros.

El recién llegado se introdujo pronto en este grupo, donde había otros miembros de la llamada “Generación Perdida” estadounidense (calificativo que se debe a la propia Stein) como Ezra Pound o Francis Scott Fitzgerald. Precisamente la vida bohemia de aquellos artistas es lo que describe Hemingway en ‘París era una fiesta’, que ahora reedita la editorial Lumen. Fue, además, la influencia de ese ambiente la que lo decidió a dedicarse a la Literatura, pues hasta entonces sólo había publicado textos periodísticos. Así, aparecieron sus primeros libros, ‘Tres relatos y diez poemas’ y ‘En nuestro tiempo’, que no tuvieron excesivo éxito por lo que el escritor hubo de desempeñar distintos trabajos (entre ellos, el de sparring para boxeadores). Por entonces, realizó su primer viaje a España presenciando los sanfermines, una experiencia que marcaría su vida, pues desde entonces se convirtió en un enamorado de nuestro país en general y del arte taurino en particular. Volvería como cronista durante la Guerra Civil y, posteriormente, en varias ocasiones.

Precisamente España también aparece en ‘París era una fiesta’, novela autobiográfica cuyos protagonistas, tras encontrarse en la capital francesa, se trasladan a Pamplona para asistir a los sanfermines. Narrada por Jake Barnes –indudable trasunto del propio Hemingway-, su trama se centra en la disputa sentimental que surge entre varios miembros del grupo que aspiran al amor de Brett Ashley.

Casa de Hemingway

Casa natal de Ernest Hemingway

Sin embargo, podría decirse que el argumento es intrascendente. Lo realmente importante de la obra es la descripción de la vida de los escritores norteamericanos en la capital del Sena y la que hace de las fiestas pamplonicas. No en balde, la novela contribuyó a darlas a conocer en todo el mundo y por ella Hemingway fue considerado uno de los mejores embajadores de Navarra en el mundo. Además, fue el primer éxito literario de su autor. Tras ella vendrían un gran número de obras que le convirtieron en uno de los más importantes novelistas del siglo XX y que le proporcionarían el Premio Nobel en 1954.

Entre ellas, la citada ‘Adiós a las armas'; ‘Muerte en la tarde’, un verdadero tratado de tauromaquia; ‘Las verdes colinas de África’, que versa sobre otra de sus grandes pasiones: la caza; ‘Por quién doblan las campanas’, basada en su época de corresponsal en la Guerra Civil española, o ‘El viejo y el mar’, pequeña pero extraordinaria epopeya de un anciano pescador cubano. Justamente en la isla caribeña halló Hemingway otro de sus lugares predilectos. En una casa llamada ‘Finca Vigía’ pasó veinte años de forma intermitente. El dos de junio de 1961, encontrándose en Ketchum y ya enfermo, él, que había desafiado a la muerte en varias ocasiones, se disparó un tiro de escopeta. Para la posteridad, legaba un puñado de novelas extraordinarias entre las que ‘París era una fiesta’ constituye un extraordinario testimonio de la bohemia vida artística de la ciudad francesa en el periodo de entreguerras, probablemente cuando ésta vivió su cénit como capital de la cultura.

Fuente: Monografías.

Fotos: Arabani y Teemu 008.

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