‘Atomka’, lo último de Franck Thilliez

Considerado una de las grandes figuras del género negro en Francia, Thilliez nos trae un nuevo caso del comisario Sharko y la teniente Henebelle, esta vez relacionado con los efectos de la radiactividad.

Chernóbil
Las diferentes clasificaciones que se hacen de la narrativa están muy bien desde un punto de vista teórico pero nada impide traspasar sus fronteras combinando dos tipos de ella en un mismo relato. Por ejemplo, se puede mezclar la novela negra con la de inspiración científica, dando como resultado una historia detectivesca construida sobre asuntos proporcionados por la Ciencia más actual.

Precisamente eso es lo que suele hacer el galo Franck Thilliez (Annecy, 1973), admirador desde niño de Stephen King y del cine policíaco, cuyas novelas parten de alguna cuestión científica para desarrollar una densa y sólida trama del más puro género negro, ese que, con su dureza, nos deja una sensación de pastosidad en la boca y de incomodidad en el cuerpo.

Si en ‘El síndrome E.’ se apoyaba en el funcionamiento del cerebro, en ‘Gataca’ lo hacía en el ADN. Y ahora nos llega la tercera entrega de esa suerte de tríptico científico con ‘Atomka’, al igual que las anteriores protagonizada por la pareja de detectives que forman el atormentado comisario Franck Sharko y la teniente Lucie Henebelle, que, si bien nacieron en la mente de su creador por separado, han visto unidos sus destinos desde la citada ‘El síndrome E.’. Thilliez ha elegido el átomo como eje argumental para ‘Atomka’ y, más concretamente los efectos de la radiación sobre el ser humano. No es casual, por ello, que la novela tome impulso a partir de la catástrofe ocurrida en la central nuclear soviética de Chernóbil en 1986.

El cadáver de Christophe Gamblin, un periodista de sucesos, es hallado en el congelador de su casa. Además, su compañera desaparece cuando estaba investigando un asunto delicado. Al tiempo, vuelve a la actualidad un caso ocurrido diez años atrás: el de unas jóvenes arrojadas vivas a lagos congelados y que fueron rescatadas en el último momento gracias a que alguien anónimo avisaba a la policía.

Encargados del asunto, Sharko y Henebelle irán tras los pasos de un sádico asesino obsesionado con la hipotermia, en una investigación que les llevará hasta la citada Chernóbil, donde los efectos de la radiactividad aún matan a la gente, todo ello para descubrir un terrible complot. Con un ritmo frenético y una brutal fuerza narrativa, Thilliez nos obliga a acompañar a sus protagonistas sin darnos un momento de respiro. Claro que la experiencia merece la pena, pues se trata de una novela que se inscribe en la más genuina literatura «negra».

Fuente: Franck Thilliez.

Foto: Carl Montgomery.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...