Guerra a la luz de las velas

«La Guerra a la luz de las velas» es la nueva obra de Daniel Alarcón en la que nos muestra dos realidades y culturas diferentes, producto de sus vivencias en Perú y Oakland.

Daniel Alarcón ha vuelto a sorprendernos con su nueva obra “Guerra a la luz de las velas”. Tras su gran éxito por parte de público y una crítica bastante favorable en 2008 con la obra: Radio Ciudad Perdida que era la primera novela del autor. En esta ocasión, el autor nacido en Perú, nos presenta una colección de relatos cortos en los que el autor retrata los dos mundos y culturas que definen su identidad producto de su tiempo entre Oakland y Lima, por tanto en su obra podemos observar la magia de su doble cultura.

La Guerra a la luz de las velas

Sus circunstancias personales nos ayudan a aprender mejor a sus personajes, que se encuentran también a menudo de tránsito entre dos mundos. De esta manera, Alarcón pasa de un mundo a otro con una facilidad desconcertante. Así, Lima, Nueva York, la guerra de guerrillas, los desastres naturales actúan en esta ocasión como el telón de fondo de esta pieza: la Guerra a la luz de las velas, donde vemos como su principal protagonista es perseguido por la idea de la paternidad y limitada por sus compromisos ideológicos y como lleva esto a lo largo de su vida.

El punto común de estas historias se observa en las escenas donde los pintores, los ladrones, los niños, los periodistas, incluso los payasos, se encuentran. Estos encuentros son, quizás más que en un cierto sentido de la violencia, en el sentido de movimiento perpetuo del que surgen, como en una búsqueda de algo que aún no se ha logrado, impulsado por una aspiración a otros lugares, otras reuniones, otras ambiciones.

En otros textos, como Suicidio en la Tercera Avenida cuenta una historia de amor entre un peruano y un indio, obstaculizado por la presentación modesta de la tradición y la interacción entre ambas culturas. Sus exposiciones rebosan de cierta violencia aunque el autor no las busque siempre intencionadamente.

Simplemente, el mundo de acuerdo a Alarcón, con su capital, Lima, ogros, vampiros, tiránico, su gente gasta su silenciosa desesperación. Ejemplo de ello es: Ciudad de payasos donde pide a la desmesura de la ciudad, su absurdo, y lo mezcla con burla.

Los múltiples puntos de vista, ángulos, perspectivas se entrelazan, dando la apariencia hiperrealista (o cuasi-periodística a veces) del mundo en constante cambio que Alarcón nos quiere retratar, exponiendo algunas de las heridas aún lejos de ser sanadas.

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